Sumar esfuerzos y actuar: la clave para poner fin a la mutilación genital femenina en Colombia

  • Posted by: CinuCOL2018

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A pesar de que no hay registros precisos sobre el número de niñas y mujeres a las que se les ha realizado la mutilación genital femenina, esta práctica se sigue presentando en algunas comunidades indígenas de Colombia.

Colombia se une a la conmemoración del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina al ser el único país de Latinoamérica donde se realiza esta práctica, la cual según estimaciones ha afectado a 200 millones de mujeres y niñas en el mundo.

En el marco de esta fecha, el Ministerio de Salud y Protección Social, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –ICBF-, la Consejería Presidencial para la Atención integral a la Primera Infancia, la Gobernación del Valle del Cauca, la Secretaría de Salud de Risaralda, la Organización Nacional Indígena –ONIC- y el Fondo de Población de las Naciones Unidas en Colombia –UNFPA, hacen un llamado a la acción colectiva y coordinada para poner fin a este flagelo en Colombia. 

La mutilación genital femenina o ablación es una práctica nociva que incluye procedimientos que de forma intencional y por motivos no médicos, extirpan, alteran o lesionan los órganos genitales femeninos externos (OMS, 2010), con graves afectaciones a la salud y la vida de las niñas y mujeres, principalmente durante su primera infancia, así mismo se constituye como una vulneración de sus derechos humanos.

Se realiza en 30 países del mundo, entre ellos Colombia como una manifestación de la desigualdad de género por diferentes razones, en algunos casos es un requisito para el matrimonio, en otros se considera un rito para pasar de la pubertad a la adultez.

En nuestro país, a través de un trabajo de reflexión conjunta y coordinado con las comunidades indígenas, se han identificado posibles creencias por las que se realiza la mutilación genital femenina, como evitar el alargamiento del clítoris para que no se asemeje a un pene; y que las mujeres no tengan más de una pareja sexual.

Hoy la mutilación genital femenina se sigue realizando con el agravante de que no existen registros precisos sobre el número de niñas y mujeres afectadas, ni precisión sobre los lugares donde se realiza, ya que los casos que se conocen son aquellos que causan algún tipo de infección o muerte.

 

La mutilación genital femenina es una práctica que puede erradicarse

La Autoridad Nacional de Gobierno Indígena ONIC desde la Consejería de Mujer, Familia y Generación trabaja por la defensa de los derechos humanos de las diferentes generaciones, en especial, promueve y apoya la transformación de prácticas que afectan la vida y la salud de las mujeres indígenas.

ONIC reconoce que la mutilación genital femenina es un problema que afecta la salud y vida de las mujeres, vulnera los derechos humanos y atenta contra la pervivencia del pueblo Embera por esta razón, ddesde el 2007 se viene acompañando y contribuyendo a los procesos que ha desarrollado el Pueblo Embera en torno a la reflexión y el diálogo intercultural que busca el reconocimiento de la mutilación genital femenina como una práctica nociva y una forma de violencia de género.

Desde el 2012, comunidades indígenas Embera de los municipios de Pueblo Rico y Mistrató en Risaralda y del municipio de Trujillo en el Valle del Cauca, donde se ha identificado esta práctica, han declarado públicamente su compromiso de trabajar en el abandono de la mutilación genital femenina, bajo el concepto de que la “cultura debe generar vida y no muerte”, y consecuentemente se han coordinado procesos e iniciativas de carácter interinstitucional con las Autoridades indígenas y con el acompañamiento del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, el Ministerio de Salud y Protección Social, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, entre otras entidades, para la sensibilización y reflexión acerca de las consecuencias y el daño que ésta práctica produce sobre la salud y la vida de las niñas y mujeres indígenas.

En el 2017, organizaciones de base como la Organización regional indígena del Valle del Cauca –ORIVAC, en el corregimiento Naranjal, en el municipio de Bolívar-Valle, decidieron mandatar en materia de derechos humanos “la erradicación definitiva a la práctica de la ablación o mutilación genital femenina (la cultura genera vida y no muerte) en las comunidades indígenas Embera Chamí del Valle del Cauca” (Artículo primero del Mandato), el cual fue firmado el 5 de septiembre con la Gobernación del Valle del Cauca través de la Secretaría de Asuntos Étnicos, como resultado del acompañamiento realizado a las comunidades indígenas Embera del departamento durante un año (ver más en: https://goo.gl/2gbJQt).

Así, las comunidades indígenas dan a conocer la necesidad de seguir posicionando este tema en ámbitos institucionales y comunitarios, responsabilizándose en agendar, visibilizar y generar compromisos encaminados con la erradicación de la ablación.

Cabe resaltar que, dentro de estos procesos de reflexión, las comunidades indígenas Embera han concluido que la mutilación genital femenina no es propia de la cultura de su pueblo, sino una práctica aprendida que ha pasado de generación en generación bajo creencias erróneas sobre el cuerpo y la sexualidad de las mujeres. Por eso, para su erradicación se deben concentrar acciones para hacer conciencia sobre el daño que causa, generar un cambio sobre las creencias que hay alrededor de ella, y así mismo resaltar desde lo tradicional (ley de origen) del pueblo indígena que esta práctica no es natural, al igual que cualquier otra práctica o tradición que ponga en una situación de desigualdad a las mujeres o vulnere sus derechos.

 

Una meta por alcanzar para el 2030

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible incluye el objetivo de: “lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y de las niñas”, el cual contempla dentro de sus indicadores “eliminar las prácticas nocivas como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina”.

Lo que significa que los países que están comprometidos en el cumplimiento de los ODS como Colombia, deben dirigir sus acciones de desarrollo para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y, en esa medida, es una prioridad poner fin a la mutilación genital femenina.

Por eso, es necesario contar con el compromiso decidido y la acción inmediata de todas las autoridades de orden nacional y local para visibilizar la mutilación genital femenina, generar un cambio sobre las creencias que hay alrededor de ella, hacer conciencia sobre el daño que causa y apoyar la decisión del Pueblo Embera de poner fin a ésta práctica nociva.

 

«Cualquier acción que atente contra la salud y la vida de las niñas y mujeres colombianas es una violación de los derechos humanos y es nuestro deber visibilizarla y contribuir para su erradicación definitiva»

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