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Reflexión, memoria y reconciliación cuando ya no suenan los fusiles

  • Posted by: CinuCOL2018

250 personas asistieron al salón de eventos de la Universidad UNIMINUTO de Villavicencio para participar en el cine foro del documental “El silencio de los fusiles” dirigido por  Natalia Orozco, el cual ofrece una mirada diferente y cercana del proceso de paz con las antiguas Farc-EP.

 

A las cinco de la tarde empezaron a llegar al salón de eventos de la Universidad UNIMINUTO de Villavicencio, alrededor de unas 250 personas, entre estudiantes, funcionarios públicos, líderes y lideresas sociales, representantes de la fuerza pública, representantes de la sociedad civil y personas en proceso de reincorporación para  participar en el cine foro del documental “El silencio de los fusiles” de Natalia Orozco. Este, ejercicio busca que por medio del cine, la educación, la reflexión y la memoria se  genere un cambio social y construcción de paz.

 

 

Pasadas las seis de la tarde empezó el rodaje del documental colombiano que le ha dado la vuelta al mundo por los diferentes festivales de cine, contando ese lado íntimo y cercano de lo que fueron más de seis años de negociación entre el gobierno de Colombia y las extintas Farc-EP. El público estuvo atento a cada uno de los momentos clave de la cinta y con ellos, Natalia Orozco, la directora, contemplaba una vez más su obra en medio de este público diverso en la capital del Meta, departamento que le puso al conflicto armado más de 256 mil víctimas.

A las ocho de la noche se terminó el documental y en ese momento Natalia Orozco, en un ejercicio pedagógico, inició un diálogo con los asistentes sobre su experiencia personal en el proceso de producción y rodaje de la cinta: las entrevistas, los altibajos de la negociación, los acuerdos y desacuerdos entre las partes. Los asistentes tuvieron la oportunidad de preguntarle sobre esos momentos que ella vivió en La Habana al lado de exguerrilleros y representantes del gobierno y de expresar sus sentimientos sobre cómo avanza la implementación del Acuerdo de Paz.

 

 

Para Jonathan Alonso, docente de la UNIMINUTO de Villavicencio este ejercicio sirvió para “recordar todos los hechos de guerra y de paz que ha vivido en el país. El Silencio de los fusiles es un testimonio gráfico que retrata los momentos más importantes de la negociación entre los actores del conflicto que hoy son actores de paz. A través de estos testimonios gráficos podemos llegar más ampliamente a los jóvenes para que conozcan de una manera directa y clara el proceso de negociación que llevó a firmar el Acuerdo de Paz”.

 

 

Matteo Bezzi, Jeje adjunto de la oficina regional de Villavicencio de la Misión de Verificación de la ONU dijo que a través del diálogo y la comunicación entre los diferentes sectores de la sociedad es posible fortalecer el mensaje de paz. “Ha sido un momento muy emocionante porque hay una gran participación, más de 250 personas, entre jóvenes, estudiantes, instituciones, fuerza pública, integrantes de Farc, que se han reunido para reflexionar sobre los avances y retos del proceso de paz en Colombia. Creemos firmemente que estos espacios son fundamentales para generar confianza en la sociedad civil porque todavía hay mucho desconocimiento de los avances que ha traído el proceso de paz a los territorios”.

 

Cine para sanar

Al día siguiente de la proyección del documental “El silencio de los fusiles,” se realizó el taller “Cine para Sanar,” iniciativa que, por medio de una metodología propia, conjuga cine, educación, reflexión y memoria.

“Cine para sanar es una iniciativa que nace después de que presentamos “El Silencio de los fusiles” en Colombia y en 42 festivales del mundo, pero sobre todo cuando empezamos a presentarla en las regiones y nos dimos cuenta de que una película que recorre el dolor de 50 años de guerra genera unos sentimientos y unas catarsis en las personas que necesitan ser tramitados para que se conviertan en insumos para la construcción de la paz y la reconciliación,” contó Orozco.

Los asistentes llegaron a las 8:30 am a la oficina regional de la Misión de Verificación de la ONU en la ciudad de Villavicencio. El aforo esta vez era más pequeño, pero igual de representativo: estudiantes, líderes y lideresas, víctimas, funcionarios públicos, representantes de las fuerzas armadas y miembros de Farc. Con la facilitación del taller a cargo de Natalia Orozco y Luis Benítez, el grupo de 20 personas, reflexionó sobre los retos de la reconciliación, tres3 años después de la firma de los acuerdos y sobre cómo ellos, desde su rol en la sociedad, pueden contribuir en la construcción de la Paz.

 

“Me pareció un taller sumamente significativo que nos lleva a pensar distinto, a cambiar nuestro lenguaje por un lenguaje más optimista, esperanzador y que nos llama a repensarnos porque no sabemos comunicarnos. Hay que sumar más personas para que esta transición que Colombia está viviendo nos lleve verdaderamente a la estabilización, a la convivencia y a la paz”, afirmó Jessica Martinez, integrante de la Fuerza Aérea Colombiana.

Para complementar la discusión, los facilitadores invitaron a los asistentes a hacer una actividad de teatro imagen con el fin de representar las diferentes convicciones sobre el proceso de paz. Por medio de escenas guiadas el grupo propuso miradas distintas de lo que vive el territorio en el posconflicto.

 

 

Para Ermides García, quien hace parte del hoy partido  Farc, la construcción de la paz necesita del apoyo total de los colombianos. “El ejercicio me pareció muy importante porque se involucró a gente que no conoce bien sobre el proceso de paz y lo importante ahora es que todos los que fuimos enemigos antes, hoy nos damos la mano con un fin político y social”, dijo Ermides.

Otro de los participantes fue el alcalde saliente del municipio de Uribe, Jaime Pacheco. Para él este ejercicio le sirvió para sensibilizarse sobre la reconciliación. “Estos espacios de diálogo son importantes porque ayuda a perder la indolencia…a medida que vayamos quitando esa indolencia de los corazones y de las mentes de las personas yo creo que vamos a poder reconciliarnos”.

 

 

Carlos Lesser, oficial de enlace de la Misión de la ONU aseguró que “el desarrollo de estos pilotos en territorios donde efectivamente fue más profundo el conflicto armado genera un impacto mucho mayor porque se conectan víctimas y victimarios y desde sus sentimientos y emociones comienzan a trazarse un plan de reconciliación”.

 

 

Al final, los participantes sembraron una semilla de un árbol guayacán y se comprometieron a seguir trabajando por la reconciliación y la paz.  Esta actividad se realizó gracias al apoyo de la Universidad UNIMINUTO, Redempaz y la Misión de Verificación de la ONU en Colombia.

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