Alerta de Fraude

Posesión Presidencial – Colombia 2018

  • Posted by: ONU Colombia

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[tab title=”Reportaje Posesión”]

Tras 8 años de gobierno de Juan Manuel Santos, Iván Duque se posesionó este 7 de agosto como el sexagésimo Presidente de Colombia. Durante su discurso expresó su deseo de unificar al país tras el ambiente polarizado que dejaron el plebiscito y la reciente campaña presidencial. Mientras Colombia emprende hoy un nuevo rumbo, se espera que la presidencia de Duque consolide la paz sostenible, camino que inició con la firma del Acuerdo de Paz con las Farc hace casi dos años.

La ceremonia se llevó a cabo en la Plaza de Bolívar en Bogotá y contó con la presencia de mandatarios, delegaciones diplomáticas, y otros expresidentes como Álvaro Uribe Vélez, Ernesto Samper y Gustavo Petro, jefe de la oposición actualmente. Una vez iniciada la posesión, el presidente del Congreso de la República, Ernesto Macías, tomó el juramento al nuevo presidente, quien a su vez tomó juramento a la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

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[tab title=”Report: Iván Duque Possession”]

Iván Duque´s Presidential Inauguration

Iván Duque was inaugurated on August 7, 2018 as the 60th President of Colombia. In his address, he expressed his desire to unify a country left polarized by the the signing of the peace agreement in 2016 and the recent presidential campaign. As Colombia embarks on a new journey, many hope that Duque´s presidency will consolidate the path towards sustainable peace.

The ceremony took place on the Plaza de Bolívar in Bogotá and was attended by foreign presidents, diplomatic delegations, and former presidents such as Álvaro Uribe Vélez, Ernesto Samper, as well as Duque’s opponent, Gustavo Petro.

In his speech, President of Congress Ernesto Macias gave a critical and controversial assessment of the outgoing government. “Today, we Colombians have every hope in you and full confidence that your statehood abilities will lead the government well and bring Colombia out of the state in which it is being received,” said Macías during his speech. “Because today, President Ivan Duque, you are receiving a country with the most worrying figures in history, socially, economically and institutionally.”

As a storm raged on the Plaza de Bolívar, forcing the President and the guests to take refuge under their umbrellas, Duque took the stand to deliver his first speech as president. He congratulated his government, led by the first ever female Vice President in Colombia, for having full parity for the first time in the history his country. He stressed the importance of consensus in building a strong nation and reaffirmed his commitment to a sustainable peace, which will only be achieved, he declared, by fighting against drug trafficking and corruption.

He also highlighted that the priority of his mandate would be to resume dialogue with the ELN with the support of the international community. “During the first 30 days of our government, we will conduct a responsible, prudent and comprehensive assessment of the negotiation process that has been going on with the ELN for the past 17 months. We are going to meet with the United Nations, the Catholic Church and the countries that have been supporting this process so that, within the framework of independence and institutionality of the State, they can share their assessment of this process with us.”

The new president added that environment, entrepreneurship, and innovation as well as equity and social cohesion would be on top of Colombia’s agenda. “I want our government to be remembered as the government of social justice,” he stated, before leaving Plaza de Bolívar to the roaring applause of the audience.

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[tab title=”Discurso Iván Duque”]

Iván Duque Márquez

Agosto 7 de 2018

 

“Hoy desde esta majestuosa plaza que lleva el nombre de nuestro Libertador Simón Bolívar, quiero agradecerle a Dios y al pueblo colombiano por brindarme el honor de conducir los destinos de la Patria.

Hoy llega a la Presidencia de Colombia una nueva generación, motivada por el servicio y no por el ejercicio vanidoso del poder, comprometida con el futuro y sin anclas en prejuicios del pasado, inspirada en la justicia social y en la seguridad como el cimiento de nuestras libertades, y dedicada a promover el entendimiento, el trabajo en equipo y la construcción de consensos.

Es una generación llamada a gobernar libre de odios, de revanchas, de mezquindades y con el mandato de millones de compatriotas de hacer de nuestro país una tierra grande donde los símbolos de nuestro tricolor retomen su significado.

En alguna ocasión el célebre Darío Echandía se preguntó ¿El poder para qué? Su humildad elocuente era una invitación para reflexionar y no olvidar que gobernar es un camino que sólo deja legados cuando se cimienta en los principios. La diplomacia sin principios es la hipocresía, la democracia sin principios conduce a la anarquía, la política sin principios se transforma en corrupción y el poder sin principios rápidamente muta al autoritarismo.

Quiero gobernar a Colombia con valores y principios inquebrantables, superando las divisiones de izquierda y derecha, superando con el diálogo popular los sentimientos hirsutos que invitan a la fractura social, quiero gobernar a Colombia con el espíritu de construir, nunca de destruir.

 

El BICENTENARIO

Este compromiso que asumo hoy está basado en nuestra historia. El próximo año estaremos celebrando el Bicentenario de la independencia de Colombia y el nacimiento pleno de la identidad republicana de la Nación.

Este será el gobierno del Bicentenario y todos construiremos la Colombia del Bicentenario, para lo cual más allá de las celebraciones tradicionales debemos hacer reflexiones profundas sobre nuestro pasado y nuestro futuro.

El Bicentenario nos debe llevar a recordar cómo nuestros Padres de la Patria fueron capaces de dejar sus egos para forjar un propósito común. La impronta imborrable de Bolívar, Santander, Sucre, Córdoba, Urdaneta, al igual que los valientes lanceros que se crecieron en la batalla de Boyacá para entregarnos la libertad, nos debe reafirmar lo grande que somos y podemos ser cuando tenemos objetivos compartidos.

Cuando nos unimos como pueblo nada nos detiene. Cuando todos aportamos somos capaces de hacer realidad proezas propias que ni siquiera el realismo mágico es capaz de imaginar.

El pasado también nos enseña que los dogmatismos pueden llevarnos a grandes fracasos. El amanecer independentista fue opacado por la Patria Boba, y durante varias décadas de la República las guerras entre hermanos que dejaron dolor y muerte, y las rencillas de la pequeña política trajeron consigo inestabilidad institucional y retrasos en el proceso de desarrollo.

La historia de Colombia deja en evidencia que somos una nación valiente, laboriosa, que no se amaina al primer ruido. Y por grande que sean las adversidades es aún más grande nuestro deseo de progresar.

No me canso de decir que Colombia es RESILIENCIA. Hemos sido capaces de construir un vigoroso y diverso aparato productivo en medio de tres cordilleras y difíciles laderas, hasta convertirnos en una economía impetuosa cuyo potencial no cesa de ser reconocido en el mundo entero. Hemos sido capaces de lograr que la pobreza se reduzca, se expanda la clase media y que aumente la cobertura en salud y educación. Imposible olvidar la valentía y fervor de nuestras Fuerzas Militares y de Policía que han enfrentado la crueldad de los criminales, la anarquía del terrorismo y la codicia del narcotráfico, saliendo victoriosos y demostrando q los violentos nunca ganarán.

Pero analizar el pasado tiene que ser la oportunidad para reconocer que muchos problemas crecieron, no tuvieron soluciones oportunas y en repetidas ocasiones se transformaron en terribles amenazas. Así ocurrió con el abandono de muchas regiones, con el narcotráfico, con la corrupción, con el clientelismo, con la falta de acceso a bienes públicos en muchas comunidades.

Ser una nación resiliente que sabe transformar las adversidades en oportunidades es la razón por la cual debemos aprovechar el Bicentenario para corregir el pasado y construir el futuro. No puede haber egoísmos. Gobernar a Colombia requiere grandeza para mantener todo lo que funcione, corregir todo lo que sea necesario y construir nuevas iniciativas, instituciones y programas que le aseguren a nuestro país un futuro de JUSTICIA SOCIAL.

 

EL PAÍS QUE RECIBIMOS

Hoy más que nunca tenemos que ser capaces de mirar nuestra Nación con optimismo sin dejar de enfrentar la realidad y llamar las cosas por su nombre. Los colombianos tenemos enormes retos.

Recibimos un país convulsionado. Más de 300 líderes sociales han sido asesinados en los últimos dos años, los cultivos ilícitos se han expandido exponencialmente en los últimos años, bandas criminales aumentan su capacidad de daño en varias regiones del país, se han hecho promesas y compromisos con organizaciones sociales sin asegurar su financiamiento.

Tenemos que devolverle el valor a la palabra del Estado. La creación desordenada de agencias y programas está acrecentando la desconfianza ciudadana y la frustración de los beneficiarios de estas iniciativas, incluidas las víctimas y las regiones golpeadas por la violencia.

En materia económica se han cometido errores que debemos enmendar. Una política tributaria motivada por la expansión del gasto ha llevado a que tengamos cargas asfixiantes y que se afecten el ahorro, la inversión, la formalización y la productividad.

La equivocación de haber expandido los gastos permanentes con base en el espejismo de una bonanza petrolera transitoria, y luego intentar sustituir petróleo por impuestos afectó a generadores de empleo y consumidores.

La cantidad de trámites engorrosos y la proliferación de ventanillas, sumado a la inestabilidad jurídica por cambios regulatorios abruptos, ha traído consigo efectos negativos en el clima de negocios de varios sectores necesarios para nuestro presente y nuestro futuro.

Nos duelen los constantes escándalos de corrupción en la alimentación escolar, en el sistema de salud, en proyectos de infraestructura, en los abusos de la contratación directa o en los peligrosos carteles de únicos proponentes, que han deslegitimado al Estado, malgastado escasos recursos públicos, privado a miles de ciudadanos de servicios esenciales y ameritan nuestra acción inmediata.

 

CONSTRUIR EL FUTURO

Saber valorar lo que somos y hemos sido como país es la base para construir un mejor futuro. Ser honestos: saber llamar las cosas por su nombre y abordar los retos con optimismo y compromiso es lo que tenemos que hacer. Esta debe ser nuestra meta para los próximos años. Los invito a que todos construyamos un gran pacto por Colombia, a que construyamos país, a que construyamos futuro y a que por encima de las diferencias estén las cosas que nos unen.

No se trata de pensar igual, no se trata de unanimismos, no se trata de eludir las sanas discrepancias de ideas que enriquecen la democracia. Se trata de ser capaces de darle vida a los consensos necesarios para que seamos una nación grande, sólida y segura.

Siempre he dicho y lo seguiré diciendo: Soluciones y No Agresiones.

Quiero ser el Presidente que forje y logre esos acuerdos pensando en lo que necesita Colombia sin caer en la tentación del aplauso transitorio.

 

PACTO POR LA LEGALIDAD

Esa es la base de pensar en un Acuerdo por la Legalidad. Quiero una Colombia donde todos podamos construir la paz, donde se acaben esas divisiones falaces entre amigos y enemigos de la paz, porque todos la queremos. Por el respeto a Colombia y por el mandato ciudadano que recibimos, desplegaremos correctivos para asegurar a las víctimas verdad, justicia proporcional, reparación y no repetición. También corregiremos fallas estructurales que se han hecho evidentes en la implementación. Las víctimas deben contar con que habrá reparación moral, material y económica por parte de sus victimarios y que no serán agredidas por la impunidad.

Creo en la desmovilización, el desarme y la reinserción de la base guerrillera. Muchos de ellos fueron reclutados forzosamente o separados de su entorno por la intimidación de las armas. Estoy convencido y comprometido con buscar para la base de esas organizaciones, oportunidades productivas y velar por su protección. También nos esforzaremos por la provisión de bienes públicos en todas las regiones del país, empezando por las que han sido golpeadas por la violencia.

Colombianos, la Paz la tenemos que construir todos y para ello debemos tener claro la importancia de contar con una cultura de legalidad sustentada sobre el Estado de Derecho. Sólo una sociedad donde la seguridad y la justicia garantizan la aplicación de la ley, logra derrotar la violencia.

Ha llegado el momento de evitar que los grupos armados ilegales que secuestran y trafican drogas pretendan ganar beneficios mimetizando sus delitos con causas ideológicas. Sencillamente debemos dejar claro que en adelante en nuestra Constitución el narcotráfico y el secuestro no son delitos conexos al delito político ni mecanismos legítimos para financiar y promover ninguna causa. Hoy mismo le cumplo a Colombia y llevaré esta iniciativa ante el Congreso de la República.

Construir la Paz requiere que derrotemos los carteles de la droga que amenazan distintos lugares del territorio. Vamos a ser efectivos en la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos de la mano de las comunidades, en la puesta en marcha de proyectos productivos y en romper las cadenas logísticas y de abastecimiento de las estructuras del narcotráfico. No vamos a permitir que los “disidentes”, los “combos”, los “clanes”, las mal llamadas “oficinas” sigan haciendo de las suyas en la Costa Pacífica, en nuestras fronteras y en nuestras regiones más apartadas. Velaremos por la sanción efectiva de quienes pretendan reincidir o burlarse de las víctimas ocultando armas o recursos necesarios para la reparación.

Como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y en colaboración con las autoridades judiciales vamos a actuar en todo el territorio nacional para desarticular las redes de crimen organizado y llevarlas ante la Justicia, haciendo valer la premisa: El que la hace, la paga.

Agradezco a muchos países que nos han apoyado y vamos a estar con los Estados Unidos en la lucha contra el crimen transnacional.

Durante los primeros 30 días de nuestro gobierno vamos a realizar una evaluación responsable, prudente y completa del proceso de conversaciones que durante 17 meses se ha adelantado con el ELN. Nos vamos a reunir con las Naciones Unidas, la Iglesia Católica y los países que han venido apoyando dicho proceso, para que en el marco de la independencia y la institucionalidad del Estado, compartan con nosotros el balance acerca del mismo. Quiero dejar claro que un proceso creíble debe cimentarse en el cese total de acciones criminales, con estricta supervisión internacional, y tiempos definidos. Queremos avanzar pero el pueblo colombiano no tolerará que la violencia sea legitimada como medio de presión al Estado.

La legalidad implica que trabajemos por la seguridad ciudadana. Que tengamos mecanismos para georeferenciar el delito, que desarticulemos estructuras, que persigamos los jíbaros que inducen a los niños a la tragedia de la droga, que sancionemos con cadena perpetua a los proxenetas, a las “Madames”, a los violadores y asesinos de menores y de mujeres y que nos concentremos en la prevención del crimen. Legalidad significa que formemos una sociedad de valores, que desde edad temprana formemos en cívica, urbanidad y respeto para sembrar en los ciudadanos una muralla ética que complemente las enseñanzas del hogar.

Quiero invitarlos a que juntos construyamos la legalidad enfrentando la corrupción con todas nuestras fuerzas. Le prometí a Colombia que como Presidente asumiría esa tarea con entusiasmo y hoy anuncio que vamos a empoderar a la ciudadanía para denunciar los corruptos y que ellos sepan que todos los estamos mirando y los vamos a señalar.

Endureceremos las penas para los corruptos y les aplicaremos que no gocen de casa por cárcel ni reducción de penas, vamos a sancionar severamente a empresas, dueños y gestores que corrompan funcionarios, prohibiendo su contratación con el Estado, vamos a promover los pliegos tipo en todos los contratos de las entidades estatales, limitar a no más de tres períodos la presencia en cuerpos colegiados de elección popular, hacer imprescriptibles los delitos contra la administración pública y hacer de la publicación de la declaración de renta de todos los funcionarios un deber constitucional. Hoy con agrado y motivación presento ante el país y el Congreso este paquete anti-corrupción porque la defensa de la ética pública es de todos y juntos tenemos que lograrlo.

El camino de la legalidad demanda que logremos entre el Ejecutivo, el legislativo y el poder judicial una reforma a la Justicia que la haga más eficiente, más cercana al ciudadano, más confiable y que nos permita garantizar oportunamente los derechos de todos los Colombianos.

La reforma a la Justicia no da espera, porque la mora judicial, el hacinamiento carcelario, los procesos interminables, la precaria tecnología con la que operan nuestros despachos, los riesgos de corrupción y en muchos casos la falta de transparencia y coherencia procesal y probatoria se van carcomiendo la esperanza colectiva.

Legalidad también significa mejorar las condiciones de la Fuerza Pública, brindarles un acceso de calidad a bienes y servicios, radicar en el Congreso la Ley del Veterano que se traducirá en mayor bienestar para nuestros héroes. Asimismo darles a los soldados y policías un marco institucional y jurídico serio y riguroso para que puedan cumplir su deber constitucional en estricto apego por los Derechos Humanos, sintiendo el afecto de todo un pueblo. Como diría nuestro Padre de la Patria Francisco de Paula Santander “un país que sabe honrar a sus héroes, es un país que sabe forjar su futuro”.

Legalidad significa defender la vida de todos los colombianos y proteger la integridad de los líderes políticos y sociales y de nuestros periodistas. Nos duele cada homicidio, cada ataque, cada amenaza. Vamos a trabajar con la Defensoría del Pueblo, con la Procuraduría General de la Nación y con la Fiscalía para prevenir la violencia contra ellos y sancionar ejemplarmente a los autores intelectuales y materiales de los crímenes e intimidaciones que han enlutado a nuestro país. Esta tarea es de todos. De todos, y todos los colombianos debemos rechazar cualquier forma de violencia que pretenda acallar las voces libres de nuestros compatriotas.

Esa legalidad construida por el matrimonio de seguridad y justicia nos garantiza el balance que se encuentra esculpido en nuestro escudo con las palabras LIBERTAD Y ORDEN.

 

PACTO POR EL EMPRENDIMIENTO

Así como valoramos la legalidad, ha llegado el momento de hacer del emprendimiento la base de nuestro progreso económico y social. Colombia debe ser un país donde micro, pequeñas, medianas y grandes empresas progresen de manera sostenible para generar empleos de calidad. Por eso pondremos en marcha un programa de reactivación económica que nos permita, con responsabilidad fiscal, tener un sistema tributario y de desarrollo productivo orientado a la inversión, el ahorro, la formalización, la productividad y la competitividad de nuestra economía.

Eliminando gastos innecesarios, haciendo más eficiente la administración pública, adoptando la facturación electrónica y mejores sistemas de fiscalización, además de hacer más eficiente, progresivo y equitativo el sistema tributario, lograremos cumplir la meta de aumentar el recaudo mientras bajamos impuestos a los generadores de empleo y mejoraremos los ingresos de los trabajadores.

Implementaré todas las reformas estructurales que se requieran para asegurar la sostenibilidad fiscal de la Nación y nos propondremos consolidar un crecimiento potencial superior al 4 por ciento del PIB.

Nuestra economía debe fortalecerse todos los días. Vamos a eliminar trámites innecesarios y hacer más expeditos los existentes, vamos a ponerle fin a regulaciones absurdas que expanden el peregrinaje burocrático y crean incentivos a la corrupción. Estamos comprometidos con la seguridad jurídica. y con que Colombia sea un país con las mejores condiciones regionales para la creación de nuevos emprendimientos donde la tecnología, los servicios, las empresas B, las industrias creativas, el turismo, la agroindustria, entre otros, sean jalonadores del crecimiento.

Todos los sectores productivos del país deben sentirse seguros de que no habrá en mi gobierno ninguna hostilidad que les impida crecer y hacer crecer a Colombia.

En nuestro gobierno diversificaremos nuestra producción y nuestras exportaciones para que además de las manufacturas produzcamos mentefacturas y reducir la dependencia en las materias primas, agregando valor y posicionando nuestras marcas, diseños y sellos de calidad. Quiero que los jóvenes de Colombia escuchen esto con atención: Estamos comprometidos con el impulso a la Economía Naranja para que nuestros actores, artistas, productores, músicos, diseñadores, publicistas, joyeros, dramaturgos, fotógrafos y animadores digitales conquisten mercados, mejoren sus ingresos, emprendan con éxito, posicionen su talento y atraigan los ojos del mundo.

Nuestra visión del emprendimiento está pensada para el desarrollo del campo, estimulando que los pequeños productores se integren al desarrollo agro-industrial. Quiero un campo con inversión dinámica, detonada por incentivos a la generación de empleo permanente, un campo respaldado por una política de comercio exterior que abra mercados y donde podamos aplicar instrumentos efectivos a las prácticas depredadoras de muchos competidores. Un país que confía en sus campesinos, en sus productores y les permite abrirse al mundo, no solo logra la seguridad alimentaria, sino que convierte su campo en un motor de transformación social.

Colombianos tenemos que culminar las obras de infraestructura necesarias para la competitividad, crear las condiciones para una mayor inversión en conectividad, valorar el sector minero-energético y facilitar un mejor uso de las regalías para las inversiones sociales, compensando mejor a las regiones productoras en estricta responsabilidad social y ambiental.

La Colombia del emprendimiento, la Colombia del desarrollo empresarial, es la misma que debe mirar con afecto al sector cooperativo y a todos los micro y pequeños emprendedores que reclaman facilidades, buen trato y menos presiones por parte del Estado. Basta ya de un Estado que mira al micro, pequeño y mediano empresario como una fuente de recursos, hoy el Estado debe ver en ellos un aliado estratégico para la generación de calidad de vida.

Una sociedad de emprendedores nos permite ver mas allá de lo evidente. Nos permite ser creadores y no simples consumidores del ingenio de otros. Nos permite pensar en grande, tener multinacionales nacidas en nuestro territorio. Nos permite aspirar a ser el epicentro regional de robótica, inteligencia artificial, internet de las cosas, biotecnología y análisis integrado de datos. Colombia debe entrar en este camino, para ser un jugador decisivo en la cuarta revolución industrial. Quiero esa Colombia para nuestros jóvenes y vamos a crear las condiciones para lograrlo. Es cierto que nos tomará tiempo, pero ha llegado la hora de empezar.

 

PACTO POR LA EQUIDAD

El propósito final de la legalidad y el emprendimiento es la EQUIDAD. Tiene que derrotar la exclusión. Colombia tiene que reducir las brechas entre ricos y pobres, eliminar las distancias entre regiones que acarician el desarrollo y otras que se sienten atrapadas en la exclusión y la miseria, derrotar la falta de acceso a bienes públicos de muchas comunidades y proponernos acabar con la pobreza extrema en los próximos años. Quiero que nuestro gobierno sea recordado como el gobierno de la justicia social, quiero que nuestro gobierno sea recordado por trabajar por la equidad.

La equidad no se genera por decreto, ni mucho menos en las ilusiones perniciosas del populismo que ha causado estragos en varios países de la región. La equidad surge de un país que genera una relación armónica entre empleadores y empleados, de un país que estimula la formalización laboral y que provee educación, salud, cultura, deporte, vivienda, movilidad, seguridad y servicios públicos a la población más necesitada.

Para construir equidad tenemos que mirar hacia el Pacífico, hacia nuestras comunidades indígenas, hacia la Orinoquía, hacia la Amazonía y hacia muchos lugares del territorio golpeados por la violencia, por la corrupción, por el abandono institucional del Estado. Vamos a estar en todas estas regiones actuando con el diálogo social y tomando decisiones que permitan corregir los errores del pasado. La protesta social es un derecho y un mecanismo de expresión social pero no puede estar por encima de los derechos de los demás ciudadanos. Entiendo las frustraciones de tantos colombianos pero si obramos con efectividad en el diálogo social, identificando soluciones viables, seremos más efectivos y constructivos con el país.

Nuestra agenda de equidad aborda la educación con un enfoque integral de primera infancia, ampliación de la jornada única con doble alimentación, promoción de la formación para el empleo y la doble titulación, ampliación de la universidad gratuita para los más vulnerables y valoración de nuestros profesores. La educación será el motor del cambio social que vamos a dejarle a nuestro país. Mi padre y mi abuelo fueron hijos de la Universidad Pública y quiero verla fortalecerse con excelencia académica.

La Equidad nos exige enfrentar la crisis de la salud como prioridad. Sanear financieramente el sistema, denunciar y derrotar la corrupción, despolitizar hospitales públicos, incorporar la calidad del servicio como elemento de remuneración y de sanción a las EPS, en adición a un sistema de de prevención y promoción efectiva son banderas que asumimos con ímpetu. En nuestro gobierno la salud estará volcada al paciente y a su calidad de vida.

Equidad significa que mejoremos las condiciones del adulto mayor, que hagamos efectivos los derechos de los trabajadores, que hagamos una reforma pensional sostenible que permita asignar los subsidios hacia los más pobres y que hagamos de los programas de vivienda el camino de acceso a la propiedad como factor de ahorro en las familias colombianas. Equidad es atender e incluir a la población discapacitada en el acceso a oportunidades y que las minorías étnicas asuman roles visibles de liderazgo en el gobierno, el sector privado y los sectores sociales.

Equidad también es la responsabilidad que como sociedad tenemos de atender a nuestros hermanos venezolanos en su condición de migrantes y que hoy tocan nuestras puertas.

Equidad es darle vida al Deporte y a la Cultura como medios para que el talento se traduzca en progreso. Vamos a valorar nuestra herencia ancestral, nuestras tradiciones, nuestra literatura afro-descendiente, nuestras lenguas indígenas, nuestro folclor, para hacer de la cultura un vehículo de cohesión social.

 

EL AMBIENTE Y LA CIENCIA

Un país construido desde la legalidad, el emprendimiento y la equidad, demanda que nos comprometamos con el medio ambiente. En los próximos cuatro años vamos a fortalecer el Sistema Nacional Ambiental, aumentar exponencialmente las fuentes renovables de energía, promoveremos el uso masivo de los vehículos eléctricos, aplicar una estrategia nacional contra la deforestación y crear una cultura colectiva de protección de nuestros páramos, nuestras fuentes de agua, nuestra biodiversidad, mientras nos hacemos más conscientes de reducir la huella individual de carbono. Seremos un país que aplique a todos los sectores productivos la idea del respeto inequívoco al medio ambiente bajo la premisa de producir conservando, conservar produciendo.

Lo mismo debe ocurrir con la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. No podemos ver cómo nos estamos quedando rezagados frente al mundo. Vamos a revivir la Comisión de Sabios creada en los años 90, ponernos la meta de duplicar la inversión en el sector y utilizar mejor los recursos de las regalías para aplicar el conocimiento hacia el porvenir científico del país.

 

COLOMBIA FRENTE AL MUNDO

Todos estos propósitos nacionales tenemos que armonizarlos con nuestra política exterior. Vamos a buscar el respaldo internacional a nuestra agenda de presente y de futuro y vamos a actuar con convicciones y principios irrenunciables.

Haremos respetar la Carta Democrática Interamericana, promoveremos la libertad de los pueblos de la región y denunciaremos en los foros multilaterales, con otros países, las dictaduras que pretenden doblegar a sus ciudadanos.

Lo haremos con palabras y argumentos, sin ningún actitud bélica.

Protegeremos nuestros territorios, nuestras fronteras, nuestra riqueza y fortaleceremos la cooperación multilateral en materia de inversión, seguridad, innovación, comercio y ciencia y tecnología.

 

El GRAN PACTO POR EL FUTURO

Esa es la Colombia del futuro que se construye desde este presente. Vamos todos a trabajar por ese pacto que nos permita construir el país que nos merecemos. No dejemos que el odio interfiera en este propósito, no dejemos que nada nos distraiga del camino de la unión. No más divisiones de izquierda y derecha: somos Colombia, No más falsas divisiones entre neoliberales y socialistas: somos Colombia, No más divisiones entre ISMOS : somos Colombia.

Me honra invitarlos a que juntos trabajemos, a que hagamos historia. Es un honor emprender este camino con la primera mujer Vicepresidenta de nuestra historia, Marta Lucía Ramírez. Es un honor haberle cumplido a Colombia con un gabinete de personas expertas en sus áreas y motivadas por servirle a patria y por darle a Colombia el primer gabinete paritario entre hombres y mujeres.

Nuestro gobierno estará permanentemente en las regiones, dialogando con los ciudadanos, buscando opciones para atender sus necesidades. No haremos milagros, pero lo daremos todo por el porvenir de Colombia. No reconozco enemigos, no tengo contendores políticos, mi único deseo es gobernar para todos y con todos los Colombianos.

Nuestro gobierno trabajará por introducir cambios sustanciales a la forma de hacer política. Trabajaremos con el Congreso en armonía y buscando inversiones estratégicas para las regiones, pero sin dádivas, prebendas, canonjías o acuerdos burocráticos y promoveremos una reforma política que abra el espacio para eliminar el voto preferente, propiciar la democracia dentro de los partidos y asegurar el financiamiento público de las campañas.

Imposible no recordar hoy, con este Capitolio que tengo a mis espaldas, mi paso por el Senado de la República. Recinto que ha albergado las palabras y los debates de muchos de los grandes de Colombia. Allí tuve el honor de ejercer la política con ideas y argumentos y conocí a fondo los desafíos de nuestra sociedad. Sin esa experiencia no habría podido darle forma al proyecto de país que unidos construiremos en estos cuatro años. Allí tuve el honor de trabajar al lado de un líder y un ser humano singular , Álvaro Uribe Vélez.

Quiero que sepan los colombianos que actuaré con humildad. No seré un Presidente encerrado en un Palacio, porque el único Palacio que espero habitar es el corazón de los Colombianos.

Colombianos: Hoy con honor asumo como Presidente de este gran país. Recuerdo a mis ancestros antioqueños y tolimenses.

María Juliana, Luciana, Matías y Eloísa: ustedes son mi vida.

Honro la memoria de mi Padre a quien hoy le agradezco eternamente sus enseñanzas y le expreso mi amor a mi Madre y mis hermanos Andrés y María Paula.

Quiero que la vida de los colombianos empiece a cambiar ya. Que con esperanza, con ilusión, iniciemos en este momento el camino a la felicidad que nos corresponde como Nación. Hoy le entrego mi vida a Colombia, a sus ciudadanos, a este tricolor que brilla en el firmamento.

Colombia tendrá en el 2019, doscientos años de vida republicana y el Bicentenario nos debe motivar al PACTO por el FUTURO, al PACTO POR LA EQUIDAD, AL PACTO POR COLOMBIA.

Convoco a todos los colombianos, a los trabajadores, a los gremios, a los empresarios, a los sindicatos, a los partidos políticos, a las organizaciones sociales a hacer realidad juntos este Pacto.

Los invito a que construyamos país, porque este es el esfuerzo de todos. Los invito a que no dejemos que nadie nos arrebate este sueño. Que Dios bendiga a Colombia.

Muchas Gracias”.
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[tab title=”Ivan Duque speech”]

Inaugural Address by the President of the Republic of Colombia

Iván Duque Márquez

 

August 7, 2018

“Today, from this majestic square named after our Liberator Simon Bolivar, I want to thank God and the Colombian people for giving me the honor of leading the destiny of our country.

Today, a new generation is coming to the Presidency of Colombia, motivated by service and not by the vain exercise of power, committed to the future and without anchoring itself in the prejudices of the past, inspired by social justice and security as the foundation of our freedoms, and dedicated to promoting understanding, teamwork and consensus-building.

It is a generation called to rule free from hatred, revenge, and pettiness, and with the mandate of millions of compatriots to make our country a great land where the symbols of our tricolor regain their meaning.

On occasion, the famous Dario Echandía wondered: “Power for what? His eloquent humility was an invitation to reflect and not forget that governing is a path that only leaves legacies when it is based on principles. Unprincipled diplomacy is hypocrisy, democracy without principles leads to anarchy, politics without principles becomes corruption and power without principles quickly mutates into authoritarianism.

I want to govern Colombia with unshakable values and principles, overcoming the divisions of the left and right, overcoming with popular dialogue the harrowing feelings that invite social fracture. I want to govern Colombia with the spirit of building, never of destroying.

 

THE BICENTENNIAL

This commitment I am undertaking today is based on our history. Next year we will be celebrating the Bicentennial of Colombia’s independence and the full birth of the nation’s republican identity.

This will be the government of the Bicentennial and we will all build the Colombia of the Bicentennial, for which, beyond the traditional celebrations, we must make deep reflections on our past and our future.

The Bicentennial should lead us to remember how our Founding Fathers were able to leave their egos to forge a common purpose. The indelible imprint of Bolívar, Santander, Sucre, Córdoba, Urdaneta, as well as the brave lancers who turned bigger in the battle of Boyacá to give us our freedom, must reaffirm how great we are and can be when we have shared objectives.

When we come together as a people, nothing stops us. When we all contribute, we are capable of making our own exploits come true that not even magical realism is capable of imagining.

The past also teaches us that dogmatism can lead to great failures. The dawn of independence was overshadowed by the Fool Homeland, and during several decades of the Republic, the wars between brothers that left pain and death, and the quarrels of the small politics brought with them institutional instability and delays in the development process.

The history of Colombia shows that we are a courageous, hard-working nation that does not die down at the first sound. And no matter how great the adversities may be, our desire to progress is even greater.

I never get tired of saying that Colombia is RESILIENCE. We have been able to build a vigorous and diverse productive apparatus in the middle of three mountain ranges and difficult slopes, until we have become an impetuous economy whose potential continues to be recognized throughout the world. We have been able to reduce poverty, expand the middle class and increase coverage in health and education. It is impossible to forget the courage and fervor of our Military and Police Forces that have faced the cruelty of criminals, the anarchy of terrorism and the greed of drug trafficking, winning and demonstrating that the violent will never win.

But analyzing the past must be an opportunity to recognize that many problems grew, did not have timely solutions and repeatedly turned into terrible threats. This was the case with the abandonment of many regions, with drug trafficking, with corruption, with clientelism, with the lack of access to public goods in many communities.

Being a resilient nation that knows how to turn adversity into opportunity is the reason why we must take advantage of the Bicentennial to correct the past and build the future. There can be no selfishness. Governing Colombia requires greatness to maintain everything that works, correct everything that is necessary and build new initiatives, institutions and programs to ensure a future of social justice for our country.

 

THE COUNTRY THAT WE RECEIVE

Today, more than ever, we must be able to look at our Nation with optimism, without ceasing to face reality and to call a spade a spade. We Colombians have enormous challenges.

We received a country in turmoil. More than 300 social leaders have been killed in the last two years, illicit crops have expanded exponentially in recent years, criminal gangs have increased their capacity to harm in various regions of the country, and promises and commitments have been made to social organizations without securing their funding.

We have to restore the value of the state’s word. The disorderly creation of agencies and programs is increasing public distrust and frustration among the beneficiaries of these initiatives, including victims and regions hit by violence.

In economic matters, mistakes have been made, and we must make amends for them. A tax policy motivated by the expansion of spending has led to suffocating burdens that affect savings, investment, formalization and productivity.

The mistake of expanding permanent spending based on the mirage of a temporary oil boom, and then trying to replace oil with taxes, affected job creators and consumers.

The number of cumbersome procedures and the proliferation of windows, together with the legal instability caused by abrupt regulatory changes, have brought about negative effects on the business climate in various sectors necessary for our present and future.

We are hurt by the constant scandals of corruption in school feeding, in the health system, in infrastructure projects, in the abuses of direct contracting or in the dangerous cartels of sole proponents, which have delegitimized the State, wasted scarce public resources, deprived thousands of citizens of essential services and deserve our immediate action.

 

BUILDING THE FUTURE

Knowing how to value what we are and have been as a country is the basis for building a better future. Being honest: knowing how to call a spade a spade and addressing challenges with optimism and commitment is what we need to do. This must be our goal for the coming years. I invite you all to build a great pact for Colombia, to build a country, to build a future and to put the things that unite us above the differences.

It is not a question of thinking the same way, it is not a question of unanimity, it is not a question of avoiding the healthy discrepancies of ideas that enrich democracy. It is about being able to give life to the consensus needed for us to be a great, strong and secure nation.

I have always said and will continue to say: Solutions and Not Aggressions.

I want to be the President who forges and achieves these agreements thinking about what Colombia needs without falling into the temptation of a temporary applause.

 

A PACT FOR LEGALITY

That’s the basis of thinking about a Legality Agreement. I want a Colombia where we can all build peace, where we can end these false divisions between friends and enemies of peace, because we all want peace. For the respect for Colombia and for the citizen mandate we receive, we will deploy corrective measures to ensure truth, proportional justice, reparation and non-repetition for the victims. We will also correct structural flaws that have become evident in the implementation. Victims must expect that there will be moral, material and economic reparation from their perpetrators and that they will not be assaulted by impunity.

I believe in the demobilization, disarmament and reintegration of the guerrilla base. Many of them were forcibly recruited or removed from their environment by intimidation of weapons. I am convinced and committed to seeking productive opportunities for the grassroots of these organizations and ensuring their protection. We will also strive for the provision of public goods in all regions of the country, starting with those that have been hit by violence.

Colombians, Peace must be built by all of us and for this we must be clear about the importance of having a culture of legality based on the rule of law. Only a society where security and justice guarantee the application of the law can defeat violence.

The time has come to prevent the illegal armed groups that kidnap and traffic drugs from making a profit by mimicking their crimes with ideological causes. We must simply make it clear that in our Constitution, drug trafficking and kidnapping are no longer crimes related to political crime or legitimate mechanisms for financing and promoting any cause. Today I am fulfilling my duty to Colombia and I will take this initiative before the Congress of the Republic.

Building peace requires that we defeat the drug cartels that threaten different parts of the territory. We will be effective in eradicating and substituting illicit crops with communities, implementing livelihood projects and breaking the logistical and supply chains of drug trafficking structures. We are not going to allow dissidents’, the combos’, the clans’, the so-called offices’ to continue to do their thing on the Pacific coast, on our borders and in our more remote regions. We will ensure the effective punishment of those who seek to reoffend or mock victims by concealing weapons or resources necessary for reparation.

As commander in chief of the Armed Forces and in collaboration with the judicial authorities, we will act throughout the national territory to dismantle organized crime networks and bring them to justice, using the premise: he that does wrong shall receive for the wrong which he has done.

I thank many countries that have supported us and we will be with the United States in the fight against transnational crime.

During the first 30 days of our government, we will conduct a responsible, prudent and comprehensive assessment of the 17-month process of talks with ELN. We are going to meet with the United Nations, the Catholic Church and the countries that have been supporting this process so that, within the framework of the independence and institutionality of the State, they can share with us their assessment of this process. I want to make it clear that a credible process must be based on a complete cessation of criminal actions, with strict international supervision and a clear time frame. We want to move forward, but the Colombian people will not tolerate violence being legitimized as a means of exerting pressure on the State.

Legality entails that we work for citizen security, that we have mechanisms to geo-reference crime, that we dismantle structures, that we prosecute the pushers who induce children to the tragedy of drugs, that we sentence pimps, madam’, rapists and murderers of minors and women to life imprisonment and that we focus on crime prevention. Legality means that we form a society of values, that from an early age we educate in civics, urbanity and self-respect to sow on citizens an ethical wall that complements the teachings learned at home.

I would like to invite you to work together to build legality by tackling corruption with all our might. I promised Colombia that as President it would take on that task with enthusiasm and today I announce that we are going to empower citizens to denounce the corrupt and that they know that we are all watching them and we are going to point them out.

We will toughen the penalties for the corrupt and we will ensure that they do not enjoy house arrest or reduction of penalties. We will severely punish companies, owners and managers who corrupt officials, prohibiting their contracting with the State. We will promote the standard specifications in all contracts with state entities. We will limit the presence in collegiate bodies of popular election to no more than three periods, make crimes against the public administration imprescriptible and make the publication of the tax return of all officials a constitutional duty. Today I am pleased and motivated to present this anti-corruption package to the country and Congress because the defence of public ethics belongs to everyone and we must achieve it together.

The path of legality demands that we achieve a reform of the executive, legislative and judiciary branches of government that will make justice more efficient, closer to the citizen, more reliable and allow us to guarantee the rights of all Colombians in a timely manner.

The reform of the justice system does not wait because judicial delays, prison overcrowding, endless processes, the precarious technology with which our offices operate, the risks of corruption and in many cases the lack of transparency and procedural and evidentiary coherence are eating away at the collective hope.

Legality also means improving the conditions of the Public Force, providing them with quality access to goods and services, and passing through Congress the Veteran’s Law that will translate into greater well-being for our heroes. Likewise, it is necessary to give soldiers and police officers a serious and rigorous institutional and legal framework so that they can fulfill their constitutional duty in strict compliance with Human Rights, feeling the affection of an entire people. As our Father of the Nation Francisco de Paula Santander would say: ” A country that knows how to honor its heroes is a country that knows how to forge its future.”

Legality means defending the lives of all Colombians and protecting the integrity of political and social leaders and our journalists. We’re hurt by every murder, every attack, every threat. We will work with the Ombudsman’s Office, the Attorney General’s Office and the Prosecutor’s Office to prevent violence against them and to punish the intellectual and material perpetrators of the crimes and intimidations that have mourned our country. This is everyone’s job, everyone’s job, and all Colombians must reject any form of violence that seeks to silence the free voices of our compatriots.

This legality built by the marriage of security and justice guarantees us the balance that is carved in our coat of arms with the words FREEDOM AND ORDER.

 

A PACT FOR ENTREPRENEURSHIP

Just as we value legality, the time has come to make entrepreneurship the basis of our economic and social progress. Colombia must be a country where micro, small, medium and large businesses progress in a sustainable manner to generate quality jobs. That is why we will implement an economic reactivation program that will allow us, with fiscal responsibility, to have a tax system and productive development oriented towards investment, savings, formalization, productivity and competitiveness of our economy.

By eliminating unnecessary expenses, making public administration more efficient, adopting electronic invoicing and better control systems, as well as making the tax system more efficient, progressive and equitable, we will achieve the goal of increasing revenue collection while lowering taxes on job generators and improving workers’ incomes.

I will implement all the structural reforms required to ensure the fiscal sustainability of the Nation and we will aim to consolidate a potential growth of more than 4 percent of GDP.

Our economy must be strengthened every day. We are going to eliminate unnecessary red tape and expedite existing procedures. We are going to put an end to absurd regulations that expand the bureaucratic pilgrimage and create incentives for corruption. We are committed to legal security and to Colombia being a country with the best regional conditions for the creation of new ventures where technology, services, B companies, creative industries, tourism, agro-industry, among others, are milestones of growth.

All the productive sectors of the country must feel sure that there will be no hostility in my government that will prevent them from growing and make Colombia grow.

In our government, we will diversify our production and exports so that, in addition to manufacturing, we can produce mindfactories and reduce dependence on raw materials, adding value and positioning our brands, designs and quality seals. I want the young people of Colombia to listen to this carefully: We are committed to promoting the Orange Economy so that our actors, artists, producers, musicians, designers, advertisers, jewelers, playwrights, photographers and digital animators can conquer markets, improve their incomes, successfully undertake projects, position their talent and catch the eye of the world.

Our vision of entrepreneurship is designed for the development of the countryside, encouraging small producers to integrate into agro-industrial development. I want a countryside with dynamic investment, triggered by incentives for permanent job creation, a countryside backed by a foreign trade policy that opens up markets and where we can apply effective instruments to the predatory practices of many competitors. A country that trusts its farmers, its producers and allows them to open up to the world, not only achieves food security, but also turns its countryside into an engine of social transformation.

Colombians, we have to complete the necessary infrastructure works for competitiveness, create the conditions for greater investment in connectivity, value the mining and energy sector and facilitate a better use of royalties for social investments, better compensating the producing regions in strict social and environmental responsibility.

The Colombia of entrepreneurship, the Colombia of business development, is the same one that must look with affection at the cooperative sector and at all the micro and small entrepreneurs who demand facilities, good treatment and less pressure from the State. Enough of a State that looks at micro, small and medium entrepreneurs as a source of resources. Today the State must see them as a strategic ally for the generation of quality of life.

A society of entrepreneurs allows us to see beyond the obvious. It allows us to be creative and not simply consumers of the inventiveness of others. It allows us to think big, to have multinationals born in our territory. It allows us to aspire to be the regional epicentre of robotics, artificial intelligence, the internet of things, biotechnology and integrated data analysis. Colombia must enter this path to become a decisive player in the fourth industrial revolution. I want that Colombia for our young people and we are going to create the conditions to achieve it. It will take time, but the time has come to start.

 

A PACT FOR EQUITY

The ultimate purpose of legality and entrepreneurship is EQUITY. It has to defeat exclusion. Colombia must reduce the gaps between rich and poor, eliminate the distances between regions that caress development and others that feel trapped in exclusion and misery, defeat the lack of access to public goods in many communities and aim to end extreme poverty in the coming years. I want our government to be remembered as the government of social justice. I want our government to be remembered for working for equity.

Equity is not created by decree, much less in the pernicious illusions of populism that have wreaked havoc in several countries in the region. Equity arises from a country that generates a harmonious relationship between employers and employees, from a country that stimulates the formalization of labor and provides education, health, culture, sports, housing, mobility, security and utilities to the neediest population.

In order to build equity, we have to look towards the Pacific region, towards our indigenous communities, towards the Orinoco region, towards the Amazon region and towards many parts of the territory affected by violence, corruption and the institutional abandonment of the State. We are going to be in all these regions acting through social dialogues and making decisions to correct the mistakes of the past. Social protest is a right and a mechanism of social expression but it cannot be above the rights of other citizens. I understand the frustrations of so many Colombians but if we act effectively in the social dialogue, identifying viable solutions, we will be more effective and constructive with the country.

Our equity agenda addresses education with a holistic approach to early childhood, extending the single day with a double diet, promoting training for employment and double degrees, expanding the university free of charge for the most vulnerable and valuing our teachers. Education will be the engine of the social change that we will leave to our country. My father and grandfather were children of Public University and I want to see it strengthened with academic excellence.

Equity requires us to address the health crisis as a priority. Financially cleaning up the system, denouncing and defeating corruption, depoliticizing public hospitals, incorporating quality of service as an element of remuneration and sanction to EPSs, in addition to an effective prevention and promotion system are flags that we take up with impetus. In our government, health will be focused on the patient and his or her quality of life.

Equity means that we improve the conditions of the elderly, that we make the rights of workers effective, that we make a sustainable pension reform that allows us to allocate subsidies to the poorest and that we make housing programs the means of access to property as a factor of savings for Colombian families. Equity is to address and include the disabled population in access to opportunities and for ethnic minorities to assume visible leadership roles in government, the private sector and the social sectors.

Equity is also the responsibility that we as a society have to take care of our Venezuelan brothers and sisters as migrants who are knocking on our doors today.

Equity is about bringing sport and culture to life as a means of translating talent into progress. We will value our ancestral heritage, our traditions, our Afro-descendant literature, our indigenous languages, our folklore, to make culture a vehicle of social cohesion.

 

THE ENVIRONMENT AND SCIENCE

A country built on legality, entrepreneurship and equity demands that we commit ourselves to the environment. In the next four years, we will strengthen the National Environmental System, exponentially increase renewable energy sources, promote the massive use of electric vehicles, implement a national strategy against deforestation and create a collective culture of protection of our moors, our water sources, our biodiversity, while becoming more aware of reducing the individual carbon footprint. We will be a country that applies to all productive sectors the idea of unequivocal respect for the environment under the premise of producing while preserving, preserving while producing.

The same must apply to Science, Technology and Innovation. We cannot see how we are lagging behind the world. We will revive the Commission of Wise Men created in the 1990s, set ourselves the goal of doubling investment in the sector and making better use of royalty resources to apply knowledge to the country’s scientific future.

 

COLOMBIA FACING THE WORLD

We have to harmonize all these national purposes with our foreign policy. We are going to seek international support for our present and future agenda and we are going to act with convictions and principles that cannot be renounced.

We will ensure respect for the Inter-American Democratic Charter, promote the freedom of the peoples of the region and denounce –in multilateral forums, with other countries– dictatorships that seek to subjugate their citizens.

We will do so with words and arguments, without any warlike attitude.

We will protect our territories, our borders, our wealth and strengthen multilateral cooperation in investment, security, innovation, trade and science and technology.

 

A GREAT PACT FOR THE FUTURE

This is the Colombia of the future that is built from this present. Let’s all work for that pact that will allow us to build the country we deserve. Let us not let hatred interfere with this purpose, let nothing distract us from the path of union. No more left and right divisions: we are Colombia. No more false divisions between neoliberals and socialists: We are Colombia. No more divisions between ISMS: we are Colombia.

I am honored to invite you to work together, to make history. It is an honor to embark on this journey with the first female Vice-President of our history, Marta Lucia Ramirez. It is an honor to have served Colombia with a cabinet of experts in their fields and motivated to serve their country and to give Colombia the first paritary cabinet among men and women.

Our government will be permanently in the regions, in dialogue with citizens, seeking options to meet their needs. We will not work miracles, but we will give everything for the future of Colombia. I do not recognize enemies. I have no political contenders. My only desire is to govern for everyone and with all Colombians.

Our government will work to bring about substantial changes in the way we do politics. We will work with Congress in harmony and seek strategic investments for the regions, but without gifts, privileges, canonry, or bureaucratic agreements, and we will promote a political reform that opens the space for eliminating preferential voting, promoting democracy within the parties, and securing public funding for campaigns.

It is impossible not to remember today, with this Capitol behind me, my time in the Senate of the Republic. A venue that has hosted the words and debates of many of Colombia’s greats. There I had the honor to practice politics with ideas and arguments and I learned about the challenges of our society. Without this experience, I would not have been able to give shape to the project for a country that we will build together in these four years. There I had the honor of working alongside a leader and a unique human being, Álvaro Uribe Vélez.

I want the Colombians to know that I will act with humility. I will not be a President locked up in a Palace because the only Palace I hope to inhabit is the heart of the Colombians.

Colombians: Today I assume the presidency of this great country with honor. I remember my ancestors from Antioquia and Tolima.

María Juliana, Luciana, Matías and Eloísa, you are my life.

I honor the memory of my Father, to whom I am eternally grateful today for his teachings, and I express my love to my mother and my siblings Andres and Maria Paula.

I want the lives of Colombians to begin to change now. With hope, with illusion, let us begin at this moment the road to happiness that corresponds to us as a nation. Today I give my life to Colombia, to its citizens, to this tricolor that shines in the sky.

By 2019, Colombia will have had two hundred years of republican life and the Bicentennial should motivate us to the PACT FOR THE FUTURE, THE PACT FOR EQUITY, THE PACT FOR COLOMBIA.

I call on all Colombians, workers, trade unions, businessmen, unions, political parties and social organizations to make this Pact a reality together.

I invite you to build a country because this is everyone’s effort. I invite you not to let anyone take this dream away from us. May God bless Colombia.

Thank you very much”.

 

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