Alerta de Fraude
Inicio > Noticias > Noticias > Historias > El apoyo a los venezolanos “es ahora más necesario que nunca”, advierte la Alta Comisionada Adjunta

El apoyo a los venezolanos “es ahora más necesario que nunca”, advierte la Alta Comisionada Adjunta

  • Posted by: ONU Colombia

Kelly Clements visitó Ecuador y Colombia para evaluar las necesidades urgentes de la población venezolana, mientras la respuesta regional se ve amenazada por la escasez de fondos.

A medida que el número de personas refugiadas y migrantes venezolanas llega a los 4 millones, la Alta Comisionada Adjunta de las Naciones Unidas para los Refugiados, Kelly Clements, hizo un apasionado llamado por más apoyo para los países de América Latina y el Caribe que acogen a quienes se encuentran en necesidad de protección.

“Ahora más que nunca la protección es necesaria”, dijo Clements. “Las personas de Colombia y Ecuador han abierto sus hogares y sus comunidades y merecen nuestro apoyo. Es esencial contar con mayor compromiso de la comunidad internacional”.

Durante su visita de una semana a Ecuador y Colombia, Clements escuchó historias de desesperación, miedo y violencia. Ella habló con familias desgarradas que dejaron todo atrás, incluyendo su país natal, sus posesiones, sus vidas y sus sueños, para poder llegar a la seguridad.

La Alta Comisionada Adjunta visitó la región para explorar oportunidades para apoyar a los países que acogen a los venezolanos, en línea con un plan de respuesta humanitaria, que de momento solo cuenta con el 21 por ciento de los fondos requeridos.

“Es esencial contar con mayor compromiso de la comunidad internacional”

Clements comenzó su visita en Ecuador, un país con una larga tradición de acogida a personas desplazadas, incluyendo un gran número de refugiados colombianos y venezolanos.

Más de un millón de venezolanos han llegado a Ecuador desde 2018. Algunos se están quedando en el país, más de 260.000, según las autoridades de inmigración, mientras que otros continúan hacia el sur en busca de seguridad y mejores oportunidades.

En Rumichaca, el principal punto fronterizo entre Colombia y Ecuador, Clements habló con algunos de los 1.650 venezolanos que cruzan en promedio todos los días. Entre ellos se encontraban familias que habían estado caminando durante días y semanas, muchas de los cuales carecían de documentos y un plan claro de qué hacer a continuación.

Una mujer con la que habló en un punto de asistencia del ACNUR cerca de la frontera estaba lidiando con una condición médica caracterizada por bajos niveles de glóbulos blancos. Jeymi describió como caminó durante una semana por Colombia en busca de seguridad.

 

José Gregorio Ron, de 28 años, y su hija Greymal disfrutando del almuerzo que se les ofreció en el comedor comunitario Divino Niño en Tulcán, Ecuador. © ACNUR/Santiago Escobar-Jaramillo

 

“Quiero vivir un poco más”, le dijo a Clements. “No tenía acceso a los alimentos y a las medicinas necesarias en Venezuela. Espero poder hacer los exámenes médicos que necesito en Ecuador”.

En un comedor comunitario en Tulcán, que ofrece 200 comidas calientes a los venezolanos más vulnerables que acaban de llegar al país, Clements fue testigo de primera mano del nivel de necesidades existente.

“Es la primera comida caliente que hemos tenido en las últimas 24 horas”, dijo Hipsiamar, una niña venezolana de 12 años que recién llegó a Ecuador con su familia y su gatito negro. Habían caminado por 30 días a través de Colombia, pasando la mayoría de las noches a la intemperie.

Clements también tuvo la oportunidad de reunirse con las autoridades locales y nacionales ecuatorianas, en particular con el Vicepresidente Otto Sonnenholzner. Ella elogió al Gobierno y al pueblo de Ecuador por responder a las necesidades de los venezolanos. También alabó el papel del país en la armonización de la respuesta regional a través de esfuerzos diplomáticos como el Proceso de Quito.

Clements también destacó la importancia de garantizar que las personas que se han visto obligadas a huir “sigan teniendo acceso a la protección internacional” y que puedan obtener permisos de residencia temporales u otras visas para garantizar su seguridad.

Eneida, una técnica de laboratorio, compartió su experiencia con Clements. Después de denunciar el robo de medicamentos en Venezuela, se convirtió en un objetivo. “Formé parte de un comité local donde me encargué de verificar la entrega de medicamentos”, explicó. “Las amenazas comenzaron cuando descubrí que las medicinas estaban siendo vendidas y mal utilizadas”.

“Es importante mejorar el acceso a los medios de vida, para garantizar que las familias puedan volver empezar su vida en condiciones dignas”

Actualmente, Eneida se gana la vida cuidando una casa de una familia ecuatoriana. Está agradecida por la hospitalidad del país.

“Encontrar un trabajo relacionado con su especialidad siempre es difícil para los profesionales desplazados como Eneida”, dijo Clements. “Es importante mejorar el acceso a los medios de vida, para garantizar que las familias puedan volver empezar su vida en condiciones dignas y prevenir los riesgos de explotación y abuso”.

Después de Ecuador, Clements viajó a la frontera de Colombia con Venezuela. Junto con la Enviada Especial de ACNUR, Angelina Jolie, visitó La Guajira, una de las regiones más pobres de Colombia, donde se calcula que unas 150.000 personas refugiadas y migrantes venezolanas son acogidas por las comunidades locales.

En Riohacha, Clements visitó un albergue para niños y niñas víctimas de abuso sexual o trata de personas, un peligro que muchas mujeres, niñas y niños refugiados venezolanos enfrentan cuando cruzan la frontera de manera irregular. El director del albergue describió la abrumadora afluencia de venezolanos y los riesgos a los que se enfrentan las personas más vulnerables, como el impacto de una bomba atómica.

Clements y Jolie se reunieron con el Presidente de Colombia, Iván Duque, y visitaron el Centro de Atención Integral (CAI) de ACNUR en la ciudad fronteriza de Maicao, que actualmente acoge a 350 venezolanos y venezolanas altamente vulnerables. Además del alojamiento y la alimentación, el centro ofrece asistencia legal, actividades para los niños, atención médica y apoyo psicosocial.

El centro abrió sus puertas en marzo, pero los planes para ampliar su capacidad se han estancado debido a un déficit de financiación que ha ralentizado la respuesta humanitaria en toda la región.

Support for Venezuelans ‘needed more than ever,’ says Deputy High Commissioner

Kelly Clements visits Ecuador and Colombia to assess urgent needs amid a deeply underfunded regional response.

 

As the number of refugees and migrants from Venezuela tops 4 million, UN Deputy High Commissioner for Refugees Kelly Clements made an impassioned appeal for more support for countries in Latin America and the Caribbean hosting those in need of international protection.

“Protection is needed now more than ever,” said Clements. “Colombians and Ecuadorians are opening up their homes and their communities and they deserve our support. Stronger engagement by the international community is essential.”

During a weeklong visit to Ecuador and Colombia, Clements heard stories of desperation, fear, violence. She spoke with broken families who left everything  behind – their home country, their possessions, their lives and dreams – in order to reach safety.

The Deputy High Commissioner visited the region to survey opportunities to support countries hosting Venezuelans in line with a humanitarian response plan that is only 21 per cent funded.

“Stronger engagement by the international community is essential.”

Clements started her visit in Ecuador, a country with a long tradition of welcoming people on the move, including large numbers of Colombian and Venezuelan refugees.

More than a million Venezuelans have arrived in Ecuador since 2018. Some are staying in the country – more than 260,000, according to immigration authorities – while others continue further south in search of safety and better opportunities.

In Rumichaca, the main border point between Colombia and Ecuador, Clements spoke with some of the 1,650 Venezuelans who cross on average every day. Among them were families who had been walking for days and weeks, many lacking documents and a clear plan of what to do next.

One woman she spoke with at a UNHCR assistance point near the border was coping with a medical condition characterized by low levels of white blood cells. Jeymi described walking for a week alone through Colombia looking for safety.

 

José Gregorio Ron, 28, and his daughter Greymal eat a free meal at the Divino Niño community kitchen in Tulcan, Ecuador. © UNHCR/Santiago Escobar-Jaramillo

 

“I want to live a bit longer,” she recounted to Clements. “I had no access to adequate food and needed medicines in Venezuela. I hope to be able to go through the medical tests I need in Ecuador.”

At a community kitchen in Tulcan, which provides 200 warm meals daily to the most vulnerable Venezuelans who have just arrived in the country, Clements witnessed the level of needs first-hand.

“It is the first warm meal we have had in the past 24 hours,” said 12-year-old Hipsiamar, a Venezuelan girl who had just arrived in Ecuador with her family and their black kitten. They had walked for 30 days across Colombia, spending most nights outdoors.

Clements also had the chance to meet with Ecuadorian local and national authorities, notably Vice-President Otto Sonnenholzner. She praised the government and people of Ecuador for responding to the needs of Venezuelans. She also lauded  the country’s role in harmonizing the regional response through diplomatic efforts such as the Quito Process.

Clements also highlighted the importance of ensuring that people who have been forced to flee “continue to have access to international protection” and that they are able to obtain temporary residence permits or other visas to ensure safety.

Eneida, a laboratory technician, shared her experience with Clements. After reporting the theft of medicines back in Venezuela, she became a target. “I was part of a local committee where I was in charge of verifying the delivery of medicines,” she explained. “The threats began when I discovered that medicines were being sold and misused.”

“It is important to enhance livelihood opportunities to ensure they can restart a life in dignity.”

Today, Eneida makes a living by taking care of a house owned by an Ecuadorian family. She is grateful for the country’s hospitality.

“Finding a job related to their field is always hard for displaced professionals like Eneida,” said Clements. “It is important to enhance livelihood opportunities to ensure they can restart a life in dignity and prevent risks of exploitation and abuse.”

After Ecuador, Clements travelled to Colombia’s border with Venezuela. Together with UNHCR Special Envoy Angelina Jolie, she visited La Guajira, one of the poorest regions in Colombia, where an estimated 150,000 Venezuelan refugees and migrants are being hosted by local communities.

In Riohacha, Clements spent time at a shelter for children who had been sexually abused or trafficked, a danger many Venezuelan refugee women and children face when they cross the border irregularly. The centre’s director described the overwhelming influx of Venezuelans, and the risks faced by the vulnerable among them, as an atom bomb in impact.

Clements and Jolie met with Colombia’s President Iván Duque and visited UNHCR’s  Integrated Response Centre in the border town of Maicao, currently hosting 350 highly vulnerable Venezuelans. Beyond shelter and food, the centre offers legal assistance, activities for children, medical assessments and psychosocial support.

The centre opened in March, but plans to expand its capacity have stalled due to a funding shortfall that has slowed the humanitarian response throughout the entire region.

Subscribase a Nuestro Newsletter

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de nuestro equipo ONU Colombia.

Tu correo fue suscrito con éxito a nuestra base de datos, le estaremos enviado un email para verificar la cuenta.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This