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Angelina Jolie pide liderazgo y humanidad ante la huida de millones de personas de Venezuela

  • Posted by: CinuCOL2018

En una visita de dos días a Colombia, la Enviada Especial de ACNUR se encontró con personas refugiadas y retornadas y con las autoridades gubernamentales para evaluar el impacto humano del creciente éxodo.

 

MAICAO, Colombia – Mientras más de 4 millones de venezolanos y venezolanas ya están viviendo en el exilio, la Enviada Especial de ACNUR Angelina Jolie pidió hoy más liderazgo, más humanidad y más apoyo para los países que sufren el embate de la crisis.

“Esta es una situación de vida o muerte para millones de venezolanos”, aseveró Jolie en una conferencia de prensa esta tarde. “No es posible ponerle un precio al apoyo que Colombia, Perú y Ecuador le están dando a las personas de Venezuela, porque de eso se trata ser humanos”.

Hoy en día en el mundo, añadió, “necesitamos esa humanidad más que nunca, así como la racionalidad de aquellas personas que no temen asumir responsabilidades y mostrar liderazgo”.

“Esta es una situación de vida o muerte para millones de venezolanos”

La visita de Angelina Jolie en Maicao fue el cierre de un viaje de dos días a Colombia, un país que ella deseaba conocer desde 2002, cuando se reunió por primera vez con los refugiados colombianos que vivían en el vecino Ecuador, tras haber huido de décadas de conflicto en su país. Jolie regresó a Ecuador en 2010 y luego en 2012, y volvió a reunirse con refugiados colombianos. Esta es su 65ª misión con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, desde 2001. Jolie coincidió con la Alta Comisionada Adjunta de la Agencia, Kelly Clements, quien acababa de realizar una visita de tres días a los refugiados venezolanos en Ecuador.

Jolie se reunió con los periodistas a menos de diez kilómetros de la frontera, en el Centro de Atención Integral (CAI) de Maicao, que acoge a los venezolanos por estancias máximas de 30 días. El CAI actualmente proporciona albergue, alimentación, asistencia legal, actividades infantiles, atención médica y apoyo psicosocial a unas 350 personas en situación de alta vulnerabilidad.

ACNUR y el Gobierno colombiano inauguraron el CAI el pasado marzo, sin embargo, los planes para ampliar su capacidad para albergar a 1.400 personas se detuvieron debido a una falta de financiación del 79%, que ha ralentizado la respuesta humanitaria en toda la región, poniendo en riesgo a millones de personas.

“Sus hijos recordarán este momento como el momento en que usted realmente los salvó”

En el CAI, Angelina Jolie se encontró con una joven familia que cruzó la frontera en abril. María, una madre soltera de 41 años, con seis hijos, le contó que en Venezuela había tenido que vender el techo zinc de su casa para comprar ropa y zapatos para que sus hijos pudieran enfrentar el viaje a Colombia.

“Sus hijos recordarán este momento como el momento en que usted realmente los salvó”.

En el mismo día la Enviada Especial se reunió en Cartagena con el presidente de Colombia Iván Duque. Ella le expresó su gratitud al Gobierno y al pueblo de Colombia por responder a la crisis de Venezuela con lo que llamó “una generosidad realmente encomiable” – ya que el Gobierno también está trabajando para implementar un plan de paz, tras cinco décadas de derramamiento de sangre dentro de sus fronteras.

Jolie, comenzó su visita el viernes en un albergue de Riohacha para jóvenes colombianos y venezolanos víctimas de abuso sexual o trata de personas, un peligro que enfrentan muchos jóvenes durante el desplazamiento en esta región fronteriza, una de las más pobres de Colombia.

“Aquí nos protegen”, dijo una joven colombiana de 17 años en el albergue, que abrió a inicios de este año con el apoyo de ACNUR y sus socios. “Nos ayudan y nos cuidan. Aquí me siento respetada y orgullosa de mí”.

La Enviada Especial de ACNUR Angelina Jolie habla con Yoryanis Ojeda, de 35 años, una ex refugiada colombiana retornada de Venezuela, quien ahora vive en un asentamiento informal en Riohacha, Colombia.  © ACNUR/Andrew McConnell

La Enviada Especial también visitó el asentamiento informal Brisas del Norte, donde viven cientos de familias colombianas y venezolanas. Los colombianos que se encuentran ahí son ex refugiados que retornaron a su país para escapar de la crisis política y económica en Venezuela, las mismas condiciones que obligan a los venezolanos a buscar protección aquí.

Linda López, una mujer venezolana de 60 años que llegó hace un mes, se acercó a Jolie mientras caminaba en la comunidad y le describió los peligros que enfrentaba en su país. “Las personas se están muriendo de hambre”, le contó López, estallando en llanto. “Toda mi familia huyó”.

“Las personas se están muriendo de hambre. Toda mi familia huyó”

Posado en las dunas de arena de la costa caribeña, el asentamiento goza de una ubicación idílica, pero las condiciones son duras. Los habitantes viven en casitas sencillas hechas de madera reciclada y láminas de zinc.

Rocío, que nació en Colombia, pero vivió en Venezuela durante décadas, le describió a Angelina Jolie las extremas dificultades de las que huyó. “Era imposible encontrar medicamentos, comida, o tener acceso a la educación”, dijo. “La última vez que hice fila para comida esperé 18 horas”.

Otra vecina, Yoryanis Ojeda, de 35 años, habló de situaciones similares que la obligaron a marcharse. “Cuando llegas al punto en que ya no puedes alimentar a tus hijos, sabes que no puedes seguir”.

Angelina Jolie calls for leadership and humanity as millions flee Venezuela

On a two-day visit to Colombia, the UNHCR Special Envoy met with refugees, returnees and government officials to assess the human impact of a mounting exodus.

MAICAO, Colombia – With over 4 million Venezuelans now living in exile, UNHCR Special Envoy Angelina Jolie today appealed for more leadership, more humanity and more support to countries bearing the brunt of the crisis.

“This is a life and death situation for millions of Venezuelans,” Jolie told journalists at a press conference here this afternoon. “It is not possible to put a value on the support that Colombia and Peru and Ecuador are giving to the people of Venezuela, because it is the core of what it is to be human.”

In the world today, she added, “we need that humanity more than ever, and rational thinking from people who are unafraid to take responsibility and show leadership.”

“This is a life and death situation for millions of Venezuelans.”

Jolie’s stop in Maicao capped a two-day trip to Colombia, a country she has longed to visit since 2002, when she met refugees in neighbouring Ecuador who had fled decades of conflict in Colombia. She returned to Ecuador in 2010, and again in 2012, to meet with Colombian refugees. This was her 65th mission overall with UNHCR, the UN Refugee Agency, since 2001. She was joined by the agency’s Deputy High Commissioner, Kelly Clements, who had just spent three days with Venezuelan refugees in Ecuador.

UNHCR Special Envoy Angelina Jolie in Colombia (Dalal Maouwad, producer / Alex St-Denis, camera-editor)

Jolie spoke to journalists less than ten kilometres from the border, at a centre that is hosting Venezuelans for stays of up to 30 days. Known as the Integrated Assistance Centre, it currently provides 350 highly vulnerable people with shelter and food as well as legal assistance, activities for children, medical assessments and psychosocial support.

The centre was opened in March by UNHCR and the Colombian government, but plans to expand its capacity to 1,400 people have stalled due to a 79 per cent funding shortfall that has slowed the humanitarian response throughout the entire region, putting millions at risk.

“Your children will think back on this time as the time that you really saved them.”

At the centre, Jolie met one young family who crossed the border in April. Maria, a 41-year-old single mother with six children, spoke of how she sold the metal roof over her family’s heads back in Venezuela and spent the money to clothe her children and put shoes on their feet for the journey to Colombia.

“Your children will think back on this time as the time that you really saved them,” Jolie told her.

Earlier in the day the Special Envoy met with Colombian President Iván Duque in Cartagena. She expressed her gratitude to the government and people of Colombia for responding to the Venezuela crisis with what she called “truly remarkable generosity” – particularly as it works to implement a peace plan following five decades of bloodshed within its borders.

Jolie started her visit on Friday at a shelter in Riohacha for Colombian and Venezuelan youth who have been sexually abused or trafficked, a danger facing many young people on the move in this border region, one of the poorest in Colombia.

“They’re protecting us here,” said one 17-year-old Colombian girl at the shelter, which opened earlier this year with support from UNHCR and its partners. “They’re helping us, taking care of us. I feel respected here and proud.”

UNHCR Special Envoy Angelina Jolie speaks with Yoryanis Ojeda, 35, a former Colombian refugee who returned from Venezuela and is living in an informal settlement in Riohacha, Colombia.  © UNHCR/Andrew McConnell

The Special Envoy also visited Brisas del Norte, an informal settlement that is home to hundreds of Colombian and Venezuelan families. The Colombians are former refugees who returned to their country to escape the political and economic crisis in Venezuela, the same conditions that forced the Venezuelans to seek refuge here.

Linda Lopez, a 60-year-old Venezuelan woman who arrived one month ago, approached Jolie as she walked through the community and described the dangers she faced back home. “People are dying of hunger,” Lopez said, breaking into tears. “My whole family fled.”

“People are dying of hunger. My whole family fled.”

Perched on a sandy bluff on the Caribbean coast, the settlement is blessed with an idyllic location, but conditions are rough. Residents live in simple homes built from recycled wood and corrugated zinc sheeting.

Rocio, who was born in Colombia but lived in Venezuela for decades, told Jolie of the struggles she fled. “It was impossible to find medication, food, education,” she said. “The last time I stood in line for food I waited 18 hours.”

A neighbour, Yoryanis Ojeda, 35, spoke of similar pressures that drove her to leave. “When you get to the point where you can’t feed your children anymore, you know you can’t go on.”

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