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Alimentos, mucho más de lo que se ve en el plato

  • Posted by: CinuCOL2018

En un planeta tan grande, con más 7.5 billones de habitantes, es común escuchar de sobre nuestras diferencias, pero hay ciertas cosas importantes que nos conectan, una de ellas es la comida. Nos vincula a todos, todos la necesitamos, dependemos de ella, sobrevivimos gracias a ella y nos aporta felicidad.

La comida es parte de lo que somos. Es parte de nuestros hábitos y culturas. Comer es, en sí, un acto político, económico y social pues es la mano de hombres y mujeres la que fija el camino, desde la producción hasta el consumo, de los alimentos que llevamos cada día a nuestras mesas.

Cada año, el 16 de octubre, la FAO celebra el Día Mundial de la Alimentación, fecha en la cual no solo se celebra la creación de esta Organización, sino que representa una oportunidad para hacer un llamado a todos los actores de la sociedad para la obtener un mayor compromiso mayor con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2 Hambre Cero.

Alcanzar el Hambre Cero para el 2030 no es solo cuestión de alimentar a las personas hambrientas, sino también nutrir a la población mientras se cuida del planeta. Su objetivo es mostrar las medidas que todos pueden tomar para adoptar un estilo de vida Hambre Cero.

En la actualidad, la combinación de dietas poco saludables y estilos de vida sedentarios han disparado las tasas de obesidad, no solo en los países desarrollados, sino también en los países de bajos ingresos, donde el hambre y la obesidad a menudo coexisten, dejando a la fecha un resultado abrumador: 672 millones de adultos y 124 millones de niñas y niños (de 5 a 19 años) son obesos, y más de 40 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso.

Mientras tanto, en un desbalance sin igual, según el último informe sobre “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” (SOFI), para el 2018 más de 820 millones de personas padecieron hambre a nivel global, cifra que ha venido en aumento desde el año 2015 y que tiende al estancamiento en la mayoría de los países.

En Colombia el informe presentó noticias más positivas. El hambre ha cedido de manera importante en la última década, dado que pasó de afectar a 4,2 millones de personas (9,7%) en el periodo 2004 – 2006, a ser padecida por 2,4 millones de personas (4,8%) en el trienio 2016 – 2018. De igual forma, el país redujo una de las manifestaciones del “hambre oculta” como lo es la anemia en mujeres en edad reproductiva, al pasar del 22,1% en el año 2012, al 21,1% en el año 2016.

Sin embargo, a pesar de los avances en las cifras de hambre, Colombia aún enfrenta grandes retos respecto al estado nutricional de su población, tales como la baja talla para la edad, que afecta a medio millón de niños y niñas menores de 5 años y, el aumento progresivo del número de adultos mayores de 18 años que sufren de obesidad, la cual pasó de afectar a 6,3 millones de adultos en 2012 a 7,5 millones en el año 2016.

 

Sobrepeso y obesidad en aumento 

En las últimas décadas, las dietas han cambiado drásticamente y con estos también se han presentado cambios en los hábitos alimentarios como resultado de la globalización, la urbanización y el aumento de los ingresos.

Hemos pasado de platos de temporada elaborados principalmente a base de plantas y ricos en fibra, a dietas hipercalóricas con un alto contenido de almidones refinados, azúcar, grasas, sal, alimentos elaborados, carne y otros productos de origen animal. Sumado a esto, debido al ritmo de vida se dedica menos tiempo para preparar comidas en casa y los consumidores, sobre todo en las zonas urbanas, dependen cada vez más de supermercados, establecimientos de comida rápida, vendedores de alimentos en la vía pública y restaurantes de comida para llevar.

Estos índices en crecimiento han ocasionado que la dieta poco saludable se constituya en el principal factor de riesgo de muerte por medio de las enfermedades no transmisibles (ENT), incluidas las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y ciertos tipos de cáncer. Los hábitos alimenticios poco saludables, relacionados con una quinta parte de las muertes en todo el mundo, también están repercutiendo adversamente en los presupuestos sanitarios nacionales, con un coste de hasta 2 billones de USD al año.

 

¿Cómo apoyar la construcción de un mundo #HambreCero y además bien nutrido?

Por más abrumador que parezca, siempre habrá salidas, basta unir esfuerzos y generar consciencia sobre el valor, no solo económico, sino también nutricional, de los alimentos.

Para empezar, es importante reducir la sal, el azúcar y las grasas trans, y saturadas, y hacer que la alimentación sana sea parte de la vida diaria. Una buena ruta es la que brindan las guías alimentarias, que en Colombia han sido construidas de manera conjunta entre el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la FAO.

Otra medida que puede brindar garantía para el consumo de alimentos saludables son la implementación de etiquetas nutricionales claras y visibles, al alcance de todos. Por supuesto, esto implica generar un estilo de vida como consumidor responsable, un consumidor informado y consciente.

Así también, los gobiernos deben invertir en nutrición y promulgar las políticas adecuadas para proporcionar una alimentación más sana y sostenible a un precio asequible. Estas políticas deberían ayudar a los pequeños productores y agricultores a diversificar la producción y contribuir a sistemas alimentarios sostenibles.

Los pequeños agricultores deben influir en la variedad de alimentos disponibles mediante la diversificación de la producción y la adopción de métodos agrícolas sostenibles para preservar los recursos naturales, al mismo tiempo que aumentan la productividad y los ingresos. Los agricultores también pueden aumentar sus ingresos y reducir los precios para los consumidores al encontrar maneras de mantener la calidad y la frescura, y reducir las pérdidas posteriores a la cosecha.

En un punto muy importante de los sistemas alimentarios encontramos a las empresas alimentarias, quienes deben introducir alimentos más nutritivos y cumplir con las leyes y normas relacionadas con la nutrición, en lo que se refiere a la producción y venta de alimentos, la reformulación de productos alimenticios, (etiquetado de los alimentos que informe claramente a los consumidores sobre el contenido de grasa, azúcar o sal) y comercialización y publicidad de estos.

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