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Pasando de pérdidas y desperdicios de alimentos (PDA) a soluciones

  • Posted by: ONU Colombia

En Colombia, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) desarrolló en 2016 el estudio que permitió estimar que, de la oferta disponible de alimentos de 28,5 millones de toneladas, se pierde y desperdicia el 34%, correspondiente a 9.76 millones de toneladas cada año; así que, en el país por cada 3 toneladas de alimentos producidos, se desecha una.

 

Las pérdidas, originadas entre la etapa de producción hasta la comercialización al minorista, corresponden al 63.8 % de los 9.76 millones de toneladas, distribuido en el 40.5 % en la fase de producción (3.95 millones de ton), seguido del 19.8 % en la fase de poscosecha y almacenamiento (1.93 millones de ton) y el 3.5 % (342 mil ton.) durante procesamiento industrial.

El restante 36.2 % corresponde a la cantidad de alimentos que se desperdician, lo que asciende a 3.54 millones de (ton) de alimentos que son descartados en el proceso de consumo. El 20.6 % se da en la etapa de distribución y retail (2.01 millones de ton) y el 5.6 % en los hogares (1.53 millones de ton).

El fenómeno de la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA) resulta ser una paradoja, ya que los grupos de alimentos más afectados son los que aportan energía y nutrientes clave en la superación de la inseguridad alimentaria y nutricional: frutas y vegetales 62 %, raíces y tubérculos 24.5 %, cereales 8 %, cárnicos 3 %, oleaginosas y legumbres 2 %, pescado 0.5 % y lácteos 0.3 %.

Así, conociendo la situación estructural, agudizada por la pandemia, es clave promover acciones sostenibles y permanentes en los sistemas de producción y abastecimiento de alimentos. Estos cambios deben darse en todos los escenarios, con aportes desde los diferentes actores que intervienen en la cadena.

En un recorrido de producción-consumo, se encuentran varias alternativas que contribuyen a la prevención y reducción de las PDA. En este sentido una primera medida se encuentra en la planeación, tanto de la producción agropecuaria como del consumo, y esta se aplica en todos los ámbitos, a nivel familiar, a nivel de programas institucionales y por supuesto a nivel comercial.

De esta forma, y a manera de ejemplo, a continuación, algunas experiencias para pasar de pérdidas y desperdicios a soluciones:

Mercados Campesinos Móviles, una contribución a sistemas alimentarios rentables y sostenibles

Siempre hemos escuchado que toda crisis genera nuevas oportunidades, y este ha sido el caso para los Mercados Campesinos, que ante la imposibilidad de vender los alimentos que producen en plazas de mercado o lugares donde normalmente lo hacían, comenzaron a pensar en nuevas maneras de hacer llegar sus productos a los consumidores.

“Mercados Campesinos” nace como una alternativa dentro de la Política Publica de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la ciudad de Bogotá, Colombia, para la vinculación de productores y/o pequeños transformadores a circuitos cortos de comercialización de alimentos; y se posicionan como una estrategia operativa dentro del Plan Maestro de Abastecimiento y Seguridad Alimentaria y Nutricional de la misma ciudad, como iniciativa que contribuye a concretar la política de integración territorial.

Estrategia que presenta una vitrina de oportunidades comerciales gratuita, para productores rurales y emprendedores de proyectos agroproductivos, que contribuyen a la disponibilidad y suministro de alimentos saludables y con criterio nutricional, en términos de calidad, inocuidad, variedad y precio justo sin intermediación tanto para productores como consumidores. De acuerdo a la frecuencia y característica del Mercado Campesino, se desarrollan mercados permanentes (se mantiene el mobiliario en un mismo lugar determinado), mercados itinerantes frecuentes (no se cuenta con mobiliario fijo y exige despliegue logístico, pero se realizan frecuentemente) y mercados itinerantes para eventos específicos.

Pero, obligados por las condiciones que ha traído la crisis sanitaria y económica, la Alcaldía Mayor de Bogotá a través de la Secretaría de Desarrollo Económico, en alianza con el Ejército Nacional – Fé en Colombia y la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias del Ministerio del Trabajo, pusieron en marcha los Mercados Campesinos Móviles. Donde Campesinos de la zona rural de Bogotá y departamentos de la Región Central del país, cambiaron la Plaza de Bolívar y otras plazoletas y espacios públicos de la capital, escenarios donde vendían su producción, por centros de acopio y camiones para llevar el mercado a la puerta de la casa de los hogares bogotanos.

“Su objetivo: mitigar las actuales dificultades económicas y de comercialización que enfrentan nuestros campesinos, a causa de la pandemia generada por el Covid-19, brindando alternativas de comercialización y preventa de productos a domicilio”, explica César Carrillo, Director de Economía Rural y Abastecimiento Alimentario de Bogotá.

“Esta iniciativa ha traído beneficios para todos. Una venta garantizada para los campesinos, menores riesgos de contagio, mejores precios y alimentación de calidad para los consumidores. A la fecha hemos entregado más de 6.300 mercados a domicilio, lo que corresponde a cerca de 500 millones de pesos en ventas, dinero que va directamente para los productores”, añade Carrillo.

En un nuevo esfuerzo por impulsar esta estrategia, se desarrolló “La Mercatón Campesina”, maratón de mercados que conectó a los productores de la ruralidad bogotana y departamentos de la región central con clientes de la ciudad de Bogotá, a través de la plataforma tecnológica www.mercadoscampesinos.gov.co con la finalidad de adquirir canastas de alimentos saludables por el valor de $100.000 pesos, comercializados directamente por asociaciones de productores rurales; evento que tuvo lugar del 24 al 27 de agosto en la capital colombiana.

En su primera versión, la Mercatón Campesina fue reconocida por más de 18.000 ciudadanos como plataforma segura para realizar compras de alimentos saludables sin salir de casa; se logró aumentar en promedio 155% el precio pagado al campesino, 400% de utilidad frente al costo de producción y 10% de ahorro para el consumidor. Gracias a esta desbordada respuesta, la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico y las gobernaciones aliadas preparan desde ya, su segunda versión para el mes de octubre.

Y los beneficios no terminan allí, además del componente social que ha llegado como valor agregado, ante la necesidad de generar asociatividad para que la recolección de la producción en las zonas rurales sea más sencilla y sin intermediación, esta iniciativa ha generado una la reducción en la pérdida de alimentos.

Al tener una preventa, los campesinos saben qué alimentos y qué cantidad deben disponer para la entrega, garantizando que no tendrán que devolverse a sus casas con los excedentes o tener que optar por regalarlos, porque en muchas ocasiones los costos de transporte y logística, en el modelo tradicional de venta, generaban pérdidas para ellos. Esta reducción en las pérdidas y desperdicios de alimentos evita que los recursos naturales, la inversión económica y el tiempo de los campesinos, empleados para su producción, terminen en la basura, negando además la posibilidad de cumplir su objetivo principal: alimentarnos.

Como retos para futuras oportunidades de compra bajo esta dinámica de Mercado Móvil, la experiencia indica que vincular a pequeños productores a plataformas tecnológicas y escenarios logísticos sin ningún tipo de costo, representan verdaderas soluciones a la intermediación y a los precios injustos, tanto para productores como para consumidores, y contribuye al mejoramiento de la calidad de vida de miles de campesinos afectados seriamente por los efectos de la pandemia.

Alimentación escolar garantizada en tiempos de Covid-19

Los Programas de Alimentación Escolar (PAE) han sido adoptados por varios gobiernos con el ánimo de contribuir con el acceso y permanencia escolar de niños, niñas y adolescentes. En América Latina y el Caribe benefician a 85 millones y en Colombia a cerca de 6.9 millones.

Pasar de la entrega de raciones de alimentos preparados y refrigerios en las instituciones educativas a cumplir con dichas entregas para su consumo en casa, ha sido sin duda uno de los mayores retos que han tenido que enfrentar gobiernos y operadores de los PAE.

En Colombia, a partir la declaración del “Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica”, ocasionada por la Covid-19, el 17 de marzo de 2020, fueron cerradas las escuelas y colegios públicos. Con esta medida de cuarentena, fue preciso entonces idear nuevas maneras para la entrega de alimentos a los escolares.

Atender esta demanda de alimentos ha sido todo un desafío logístico frente al que, en una fase inicial en el mes de marzo, la medida adoptada fue la entrega de alimentos en puntos unificados a los que los padres de familia debían asistir, siguiendo los protocolos de aislamiento social.

No obstante, ante las medidas de cuarenta y aislamiento obligatorio, y de cara a la ampliación repetida de estas condiciones, el 9 de abril fue sancionado el Decreto 533 de 2020, con el que se amplío la operación de las nuevas modalidades del PAE para consumo en los hogares.

De esta manera, mediante: i) la entrega de raciones industrializadas, con complementos alimentarios semanales, quincenales o mensuales; ii) la entrega de raciones para preparar en casa, con paquetes alimentarios mensuales; o, iii) la entrega de un bono alimentario mensual, se ha dado continuidad al PAE en el territorio nacional.

Estos cambios, precedidos por la reglamentación nacional y lineamientos aplicables a la diversidad del país, favoreciendo al mismo tiempo la autonomía territorial, han contribuido con el aporte nutricional, a la vez que ha evitado el incremento en el número de contagios.

Las variaciones aplicadas han requerido mayor asistencia a las Entidades Territoriales en aspectos técnicos, de contratación y operativos para la implementación del PAE. Articuladas con las dinámicas territoriales en el marco de la Emergencia Sanitaria, cada Entidad diseñó su ruta de entrega, distribución y los protocolos que favorecieran el distanciamiento social, la participación de docentes y rectores y la focalización de beneficiarios.

“Este tiempo y las nuevas formas de entrega han permitido identificar una reducción en el desperdicio de alimentos, respecto de los ocasionados en la entrega normal del PAE”, explica Juan Carlos Martínez, Director General de la Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar del Ministerio de Educación Nacional.

“El primer reto frente la prevención de pérdidas y desperdicios, lo que implicó generar un lineamiento e instrucción inmediata para la distribuir los alimentos que alcanzaron a llegar a las Instituciones Educativas cuando se declaró la emergencia y se ordenó la cuarentena”, añade Martínez.

En consecuencia y ante la definición de las nuevas modalidades de entrega, fue diseñada una única canasta de alimentos no perecederos para la entrega a cada beneficiario del PAE, lo cual favoreció el uso completo al interior del hogar, y un ejercicio juicioso de organización y logística para la ubicación y distribución de las raciones en sus diferentes modalidades a las familias de los niños, niñas y adolescentes.

De otro lado, a través de los lineamientos emitidos por la Unidad Especial de Alimentación Escolar “Alimentos para Aprender”, se tiene establecido que las Entidades Territoriales, en el ejercicio de su autonomía administrativa puedan realizar procesos efectivos de focalización del suministro del complemento, con el fin de conocer realmente los estudiantes que requieren de este para evitar que se generen desperdicios.

Las Entidades Territoriales además pueden proponer los ajustes o cambios en las minutas de las diferentes modalidades, a través del profesional en nutrición y dietética, de tal manera que se conserve el aporte nutricional y se logren incluir alimentos en los diferentes grupos que respondan a la disponibilidad de alimentos, hábitos alimentarios y que fomenten la compra local, teniendo en cuenta la actual producción territorial.

Recomendaciones para el almacenamiento, preparación y consumo de los alimentos, también son entregadas por las Entidades a los padres de familia, como medida preventiva ante el desperdicio de alimentos y en el marco de las orientaciones de entornos saludables, contempladas por el PAE.

Los aprendizajes que deja esta etapa de emergencia han sido múltiples, desde la operación logística y las mejoras administrativas y operativas que se requieren, así como una mayor vinculación de la comunidad educativa.

“A nivel operativo, se hace necesario continuar con la formulación e implementación de la Política Pública de Alimentación Escolar, la cual, a través de la identificación de riesgos, permitirá el ajuste de los lineamientos técnicos con enfoque territorial, bajo la premisa de mejora continua” Juan Carlos Martínez.

 

¿Cómo disminuir el desperdicio de alimentos en los PAE?: FAO

Aunque no existen análisis que dicten con claridad la cantidad de alimentos que se desperdician cada año dentro de los PAE, enlaces territoriales señalan que cualitativamente, la causa más frecuente para que se genere el desperdicio está dada en la falta de adaptación de las minutas, lo que disminuye el consumo de las respectivas raciones; así como entornos alimentarios que no favorecen el consumo completa de las raciones.

Un ejemplo exitoso de impacto frente a los desperdicios de alimentos, se desarrolló en el nivel territorial donde el Programa de Alimentación escolar Municipal de Envigado, Antioquia, se desarrolló el Proyecto “Consumo al 100, para alimentarme bien”, donde se promovió el consumo completo de las raciones ofrecidas a través de sensibilización y en el entorno alimentario. Este proyecto, además de la sensibilización, cuantificó los desperdicios, con los que las Instituciones Educativas Municipales concursaron para el beneficio de un menú especial para el almuerzo que cumpliría con las características alimentarias y nutricionales de la ración.

Además de la influencia de los entornos en las instituciones, los niños, niñas y jóvenes traen consigo hábitos alimentarios derivados de su cultura e identidad étnica, costumbres que no permiten hacer la transición a nuevos hábitos de consumo de alimentos como vegetales y frutas, en la mayoría de los casos, y estos, se deben impactar desde la formulación de los ciclos de menús o de raciones a suministrar, hasta la sensibilización in situ que logre incorporar a los padres de familia y/o acudientes.

Otra de las causas detectadas se encuentra enfocada en la forma de preparación de los alimentos, que en muchas ocasiones no resulta atractiva al gusto de los estudiantes beneficiarios del programa. Y aunque de momento, no son factores que puedan influir ante la condición de cuarentena y teniendo en cuenta las modalidades de entrega de los alimentos, se recomienda considerar este aspecto, de cara al reintegro de las escuelas a la actividad presencial.

 

Educación alimentaria y nutricional, una medida para la reducción del desperdicio de alimentos

Tal como ocurre en toda la cadena de los sistemas alimentarios, es preciso promover estrategias de Información, Educación y Comunicación (IEC) orientadas a la alimentación y entornos saludables para hablar en los mismos términos y llevar a la práctica la alimentación como primera medida de prevención de enfermedades.

En este sentido, conocer la procedencia de los alimentos y el proceso para su producción, es indispensable para generar el aprecio por los alimentos. Seguido de una educación nutricional con el fin de orientar a los ciudadanos a alimentarse de forma correcta y con lo que se produce localmente.

Iniciar este proceso de formación en etapas tempranas será lo ideal, sin dejar de lado la instrucción acompañada de padres de familia y actores del entorno estudiantil, propiciando una alimentación consciente que ayude en la tarea de reducir el desperdicio de los alimentos.

Campañas de comunicación en las que se involucren instituciones de gobierno, empresas privadas, comerciantes y consumidores, sería una medida de alto alcance con la que se podría llegar a encontrar soluciones permanentes en materia de seguridad alimentaria y nutricional.

 

EatClud, la App para tener “más alimentos con hogar y menos hogares sin alimentos”

 

¿Por qué tirar los alimentos si podemos beneficiar a muchas personas con estos?

Condiciones como la falta de empleo o ingresos insuficientes, ponen en peligro el bienestar y la vida de las personas al no contar con los recursos suficientes para la compra de alimentos que satisfagan las necesidades nutricionales para el desarrollo de sus actividades cotidianas.

Pensando en cómo ayudar surge ‘EatCloud’, como apuesta innovadora de los Bancos de Alimentos de Colombia para rescatar los alimentos que pueden estar al borde de ser desechados, bien sea por los ciudadanos, por los productores o comerciantes.

EatCloud es una plataforma tecnológica que conecta el sistema alimentario de punta a punta: identifica en múltiples canales alimentos en perfecto estado que no se alcanzan a comercializar o consumir, convierte los alimentos en datos, los sube a una nube asistida por inteligencia artificial y elige al beneficiario ideal para cada alimento.

Con esta, las empresas que trabajan en la cadena alimentaria (agricultores, industria, retail, restaurantes, hoteles, tiendas, etc.) o las personas independientes que pueden donar alimentos crudos o preparados, se inscriben relacionando los alimentos que tienen disponibles.

Este registro llega a los Bancos de Alimentos a través de una App móvil, quienes coordinan la operación logística para recoger las donaciones y hacer entrega de estas a población previamente han caracterizada.

Durante la pandemia se han vinculado a EatCloud 1.687 puntos de donación y se han entregado 2.294.621 raciones a personas en condiciones de vulnerabilidad, demostrando que dar muestras de solidaridad es mucho más fácil de lo que quizás se haya pensado.

La aplicación eatcloud.com ya tiene conectados a cerca de 50 donantes y por ella han pasado más de 955.000 kilogramos de alimentos, llegando a 76.000 de familias colombianas en medio del aislamiento por la pandemia.

 

 

Los Bancos de Alimentos en Colombia

Los Bancos de Alimentos son organizaciones sin ánimo de lucro que antes de la pandemia llegaban a 651 mil colombianos en condiciones de vulnerabilidad. Con la crisis por el Covid -19 han intensificado la búsqueda de donaciones y el rescate de alimentos y actualmente se encuentran atendiendo 1.7 millones de colombianos vulnerables.

De acuerdo con reportes de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO), estos rescatan al año 25 mil toneladas de alimentos, equivalentes al 0,26 por ciento de las 9.76 millones de toneladas que se pierden y desperdician en el país, operando como una red de 19 bancos de alimentos y 3.400 organizaciones sin ánimo de lucro, que distribuyen los alimentos y productos de aseo en 70 vehículos y con la ayuda de cerca de 1.300 personas que hacen posible la operación logística.

A la fecha han logrado acuerdos de donación con más de 1.600 empresas, lo que resalta la importancia de las alianzas público-privadas en este tipo de iniciativas, si se tiene en cuenta que solo en la etapa de producción hasta la comercialización al minorista las pérdidas de alimentos ascienden al 63.8 por ciento de los 9.76 millones de toneladas que se pierden o desperdician en el país cada año.

Además de esta iniciativa desde la Sociedad Civil, para atender la situación de emergencia nacional debido a la Covid 19, el Ministerio de Salud y Protección Social, en el mes de julio diseñó y publicó los lineamientos provisionales para la donación de alimentos y bebidas para consumo humano en el contexto de la pandemia por COVID-19 en Colombia, con el fin de fin de enfrentar la emergencia sanitaria declarada por la propagación este virus, garantizando que los alimentos donados a la población vulnerable sean aptos para el consumo humano y contribuyan al adecuado estado nutricional de la población colombiana.

Dicho lineamiento orienta a las autoridades administrativas y sanitarias del orden departamental, distrital y municipal, a empresas y personas naturales que realicen donaciones de alimentos y a todas las personas involucradas en la logística de las donaciones, respecto a las acciones preventivas, recomendaciones nutricionales y de inocuidad que deben cumplir los alimentos entregados como donación de cualquier origen, a la población vulnerable durante el tiempo que sea necesario el aislamiento preventivo durante la pandemia por COVID-19, a fin de reducir riesgos para la salud, contribuir al adecuado estado nutricional y mejorar situaciones de inseguridad alimentaria por la alerta sanitaria por SARS-CoV-2 (COVID-19).

¡El Rescate! Nada se pierde, todo se transforma

“La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Como si habláramos del principio de conservación de la masa o la ley de Lavoisier, Eve y Mario en Bogotá, aplican la fórmula de transformación para evitar el desperdicio de alimentos.

Estos jóvenes, ella de nacionalidad francesa y él colombiano, han combinado sus conocimientos profesionales con la experiencia laboral, y se han unido en el anhelo de generar cambios en los hábitos de consumo para hacer de nuestro planeta un lugar sostenible.

Con un emprendimiento que involucra la economía circular, a partir de los saldos de alimentos que consiguen en supermercados y tiendas de barrio en Bogotá, preparan deliciosas recetas de platos caseros y postres.

 

“Cada semana recogemos los alimentos en los locales de los aliados de El Rescate, al llegar a casa los clasificamos y desinfectamos, y de acuerdo con lo que tengamos preparamos nuestras recetas; si hace falta algún ingrediente no hay problema, porque la creatividad y la cocina son aliados” narra Eve López-Fernández.

“Cuando los alimentos que rescatamos dejan de ser comestibles no los enviamos al botadero Doña Juana. Con las cáscaras de las frutas alimentamos a las lombrices de nuestra huerta y lo demás lo aprovechamos para hacer abono en las pacas digestoras” Mario Alejandro Valderrama León.

 

El Rescate nació a partir de la reflexión sobre la problemática del desperdicio de alimentos en Colombia, donde según la última estimación cada año se desperdician 2.01 millones de toneladas en retail y 1.53 millones de toneladas en el consumo de alimentos (DNP, 2016).

Motivados por ayudar a frenar el despilfarro de alimentos cotidiano en Bogotá, quisieron encontrar una solución a los desperdicios y de paso ayudar a lograr un futuro sostenible. “Más que ofrecer alimentación natural y saludable a través de nuestra iniciativa, queremos promover hábitos alimenticios que sean más respetuosos con el medio ambiente” afirman los jóvenes visionarios de El Rescate.

Durante la pandemia han generado estrategias resilientes en el sector gastronómico, donde parte de los alimentos rescatados son donados en forma de mercados saludables a familias en estado de vulnerabilidad y a cocineros afectados.

Solo durante el tiempo de aislamiento por la crisis del Covid-19, han evitado que 2 toneladas de alimentos, especialmente frutas y vegetales, terminen en la basura. Conscientes del impacto que tiene cada acción, en un círculo virtuoso de aprovechamiento sostenible, crean recetas a bajo costo, huertos urbanos, abono a partir de los desechos orgánicos, y hasta hacen donaciones de mercados.

Con esta experiencia se demuestra que El Rescate de alimentos contribuye no solo con la seguridad alimentaria de la población, también ayuda a mejorar los hábitos alimentarios priorizando el consumo de alimentos frescos y haciendo que las economías locales no solo sean sólidas, sino también sostenibles.

 

 

¿Qué pueden hacer los consumidores para reducir el desperdicio de alimentos?

De cara al rol que asume cada uno de nosotros al ser consumidores de alimentos, es importante partir de una premisa: “comer es un acto político y social”, y en este entendido se adquieren responsabilidades. Cada vez que compramos, preparamos, ingerimos y también cuando botamos los alimentos, tomamos decisiones.

Así bien, para tomar decisiones conscientes, lo primero por hacer es enterarnos de qué comemos, cómo y dónde fueron producidos esos alimentos y qué nutrientes aportan a nuestro cuerpo. Resueltos estos interrogantes ya se habrá dado el primer y más importante paso.

Aunque el desperdicio de alimentos ha estado presente prácticamente de manera histórica, en tiempos actuales resulta aún más urgente modificar las prácticas para optimizar el aprovechamiento de los alimentos.

Algunas de las recomendaciones a seguir parten desde la prevención, lo que impacta positivamente en la economía y la nutrición familiar. Planifique su compra, revise si es necesario comprar más alimentos además de los que tiene en su despensa y nevera.

Diseñe la dieta para consumir lo que necesita su familia, incluyendo siempre los alimentos frescos como frutas y hortalizas; con base en esta, priorice la compra a productores campesinos en mercados locales. Conozca o idee nuevas recetas para utilizar tallos, hojas, cáscaras y semillas comestibles.

Aprenda cómo conservar mejor y por más tiempo sus alimentos, cómo organizar la nevera para que la vida se prolongue. Preparaciones como mermeladas y encurtidos pueden ser de ayuda en esta tarea. También elaborar nuevas recetas con las sobras de comidas preparadas, no las tire a la basura, aún pueden ser útiles en su alimentación.

Si la cantidad de comida que ha comprado o cocinado excede el consumo en casa, busque cómo donarlos a otras personas, organizaciones como los bancos de alimentos son una alternativa para que estos lleguen a manos de quienes los necesitan.

¡Haga que la comida cumpla la finalidad para la que ha nacido… alimentarnos!

 

Lecturas recomendadas:

Sistemas alimentarios y COVID-19 en América Latina y el Caribe: Cómo disminuir las pérdidas y desperdicios de alimentos.

Guía práctica para la incorporación de soluciones a las pérdidas y desperdicios de alimentos

Recetario #DesperdicioCero

Infografía: Consumo responsable de alimentos

Infografía: Economía circular en casa – Compostaje

Infografía: Guía de conservas, enfoque de verduras y hortalizas

Infografía: Planificación de la compra #DesperdicioCero

Infografía: Adecuado almacenamiento de alimentos en casa

 

Vídeos:

 

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