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En Medio Baudó, un PIDAR con enfoque diferencial

  • Posted by: ONU Colombia

Proyecto Integral de Desarrollo Agropecuario y Rural, PIDAR 590; Boca de Pepe, Medio Baudó, Chocó.

En la primera producción de plátano, Jaime Hachito se dio cuenta que las cosas habían cambiado: “la planta era más verde, había más frutos y más grandes, pude aprovechar mejor el espacio y lo que vendí me lo pagaron a mejor precio” y según él eso se debió a una suma de factores: “a que revivimos la minga, a que usamos abonos orgánicos, a que vimos a las mujeres muy activas y a que hubo un esfuerzo de todos por mejorar nuestra calidad de vida”.

Hachito tiene su finca arriba de Boca de Pepe y él, junto con 30 familias que habitan también en San José de Quera, son parte del Consejo Comunitario General del Río Baudó y sus Afluentes, ACABA; y con el liderazgo de la Agencia de Desarrollo Rural, ADR y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, participaron en el Proyecto Integral de Desarrollo Agropecuario y Rural, PIDAR, No.590.

Según la ADR, un PIDAR “es una iniciativa productiva que contempla actividades limitadas en el tiempo, que utiliza parcialmente recursos públicos, con el fin de crear, ampliar, mejorar o recuperar la capacidad de producción o de provisión de bienes o servicios por parte del Estado en el sector rural; enfocado en incentivar la seguridad alimentaria y nutricional.

Con el apoyo técnico de la FAO, el PIDAR del Medio Baudó se implementó con un enforque diferencial: fortaleciendo las prácticas culturales, protegiendo el ambiente y abriendo espacios de participación para la mujer. Ese estilo de trabajo lo destaca Hachito: “Lo que más me gustó es que todo se hizo para mejorar la calidad de vida, incluso con la forma como nos organizamos en la asociación, volvimos a hacer mingas”.

La minga es un símbolo cultural que estaba perdiéndose. Con la intervención se logró rescatar esta actividad que tiene como centro el trabajo comunitario y el esfuerzo conjunto por cada uno de sus integrantes. “Primero planeamos, luego hicimos un cronograma y nos íbamos en grupo a trabajar en cada área”, cuenta Hachito.

En cuanto a las mujeres de la región, Didier Quinto, profesional de la FAO en territorio destacó que en el desarrollo del proceso las mujeres no solo asistieron a las capacitaciones, sino que se vincularon a los espacios productivos creados como los comités de la asociación.

Para el desarrollo de este PIDAR se tomó la decisión de respetar y exaltar el Plan de Vida de la comunidad. Dicho Plan es un mapeo social y geográfico del territorio donde se identifican los sitios sagrados, bienes comunes, los ríos, los árboles y los procesos de producción en pro de la conservación de su territorio.

En línea con la propuesta, FAO optó por acompañarlos técnicamente en la siembra de cacao y plátano promoviendo el uso de abonos orgánicos, prácticas sustentables, a través de la conformación de Centros Demostrativos de Capacitación con Enfoque Agroecológico, CDC, cuyo propósito central es combinar lo ancestral con la innovación y parten del principio Aprender Haciendo.

La FAO define los CDC como espacios de formación participativa, donde se realizan periódicamente encuentros entre la comunidad y los técnicos o facilitadores del proceso; durante los que se comparten opiniones y se toman decisiones sobre el manejo adecuado del sistema de producción y la adopción de prácticas sostenibles desde lo técnico, lo ambiental, lo social y lo económico.

De otra parte, el PIDAR también contempló la entrega de insumos y herramientas, que favorecerán el sostenimiento de los cultivos. Cada familia recibió machete, tijeras podadoras, bombas fumigadoras, lima triangular, botas, navajas, semilla de plátano y cacao, abonos, palas, palín, canecas e insumos orgánicos.

Hoy, las familias conocerán los resultados de la intervención en el evento de cierre comunitario que se llevará a cabo en el coliseo de Boca de Pepe. Allí participarán Andres Barreiro en representación de la Unidad Técnica Territorial, UTT de la ADR; Alejandro Valencia y Didier Quinto de FAO y Jair Córdoba en representación del Consejo Comunitario.

Vale la pena mencionar que la intervención se desarrolló en medio de situaciones propias de la región: la excesiva humedad del departamento, la situación de conflicto armado y la dificultad de acceso a los territorios. Sin embargo, los participantes siempre estuvieron allí comprometidos: “Yo voy a extrañar las charlas y los consejos, eso era lo que más nos movilizaba”, concluye Hachito.
Contacto de prensa:
Nancy Villescas Sánchez
Oficina de Comunicaciones
FAO Colombia

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