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De la carpintería a las redes sociales

  • Posted by: ONU Colombia

Genderson Fariña es un carpintero venezolano de 44 años que migró a Colombia hace dos años. Vive en Medellín con uno de sus hijos, por ahora su único ayudante en el taller que logró abrir como independiente y en el que está poniendo en práctica asuntos administrativos y de manejo de redes por Internet que aprendió gracias al Programa de Estabilización Comunitaria de USAID implementado por la OIM.

En Colombia y en Venezuela el trabajo para Genderson Fariña ha sido cuestión de recomendaciones voz a voz. Sus colegas y otras personas que van conociendo su talento lo recomiendan aquí y allá con nuevos clientes. La responsabilidad ha sido su fórmula, su ingrediente principal.

“Yo soy cumplidor y echado pa’lante, y ahora que en Colombia he recibido apoyo y oportunidades, no las puedo defraudar”, asegura este carpintero de 44 años proveniente de, Caracas, capital venezolana.

El apoyo al que se refiere es el que recibió del Programa de Estabilización Comunitaria de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la mano de la Corporación Microempresas de Colombia en Medellín, a través del cual  le ofrecieron capacitación en técnicas que le han permitido mejorar y fortalecer su negocio..

“Yo soy cavernícola con la tecnología”, dice graciosamente. Por eso, aprovechó tanto los talleres de manejo de redes sociales para potenciar su clientela y darle visibilidad a su negocio. Él construye mobiliario para cocinas, armarios, centros de entretenimiento y toda suerte de muebles y, por lo pronto, su único ayudante es su hijo mayor, de 22 años.

 

 

El joven vive con una discapacidad que le dificulta la movilidad y le restringe el habla, pero eso no le impide ayudar a su papá en algunas tareas de la carpintería: él carga material, lija, le pasa las herramientas a Genderson cuando está en proceso de producción y limpia los muebles cuando están terminados. “Es un apoyo bastante importante para mí”, dice el carpintero, que ahora, además de trabajar la madera, publica en redes sociales y hace negocios por Internet. “Porque a uno de extranjero no lo conocen mucho aquí y la competencia es fuerte, por eso hay que estar publicando y ofreciendo los servicios”.

En el proceso de capacitación con la OIM también aprendió a hacer presupuestos, y cotizaciones, y recibió apoyo y orientación psicosocial. “Ese proyecto me permitió llegar hasta donde estoy ahorita”, indica agradecido por el camino recorrido.

La estrategia de estabilización para nacionales venezolanos, en la que él participó junto con otros 71 emprendimientos, incluyó la dotación de herramientas como sierras, taladros y otros equipos para su negocio.  “Yo había traído de Venezuela las herramientas que me cabían en la maleta, pero con las que recibí el trabajo se me facilitó mucho y he podido hacer entregas más rápidas”. Esto se traduce en clientes satisfechos y nuevas recomendaciones de su trabajo.

 

  

 

Genderson ya completa dos años de estar en Medellín. Llegó a Colombia invitado por compatriotas suyos que le ofrecieron empleo. Con ellos estuvo un tiempo hasta que logró abrir su propio taller, por eso agradece que “Colombia le ha abierto las puertas y lo ha tratado bien”. Durante la pandemia por COVID-19 recibió un apoyo para alimentación que, como las otras oportunidades, él ha sabido aprovechar.

Por eso está tan convencido de sus metas: quiere tener un espacio más amplio en el que pueda construir más muebles y pueda también ofrecer empleo a otras personas con talento. “Quiero trabajar en serie, con más personal y que me conozca más gente. Quiero tener una tienda con una exhibición y una oficina donde los clientes puedan estar cómodos. De a pocos lo voy logrando”, dice con un optimismo que contagia y que pareciera garantizar que, en efecto, lo logrará.

 

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