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Más de 3.000 estudiantes bogotanos participaron en la sexta versión de Simonu Bogotá, los días 26 y 27 de septiembre.

No había salido el sol y Laura Zabaleta ya estaba lista para empezar una jornada para la que se había preparado durante todo el año. El miércoles 26 de septiembre se levantó a las 4 a.m. y salió de su casa en el barrio Eduardo Santos, rumbo al colegio Ciudadela Educativa de Bosa.

Ella es una de los 15 jóvenes que forman el equipo de prensa que cubrió la sexta versión de Simonu Bogotá, el ejercicio de simulación de las Naciones Unidas en el que los estudiantes pueden afianzar su capacidad de liderazgo, así como sus competencias ciudadanas y socioemocionales.

La paz, la migración, la seguridad alimentaria y la oferta de las políticas públicas para los jóvenes en Bogotá fueron algunos de los temas sobre los que más de 3.000 estudiantes debatieron, argumentaron y propusieron durante estos dos días en los que, como lo confirmó el Centro de Información de las Naciones Unidas para Colombia, Ecuador y Venezuela (CINU Bogotá), se desarrolló la simulación más grande del mundo.

“Es un ejercicio pedagógico maravilloso, se trata de argumentar no solo mi punto de vista sino el punto de vista que me asigne el ejercicio de simulación, con evidencias, y teniendo que escuchar también las evidencias de otros. Además, comparten estudiantes de colegios privados y públicos. Es pura democracia”, apuntó Claudia Puentes Riaño, Secretaria de Educación de Bogotá.

Juanita Esquivel es estudiante de 11º en el Liceo Matovelle y ha vivido esta experiencia desde su inicio. Empezó como delegada en las comisiones y para esta ocasión ya se convirtió en Secretaria General. Asegura que en su vida de estudiante no ha tenido mejor formación que la que ha recibido en Simonu Bogotá.

“El logro de Simonu es escuchar una ciudad entera. Para las verdaderas transformaciones, usted y yo debemos entendernos como agentes de cambio y la simulación que hacemos es un espacio que reúne los agentes de cambio que somos y nos pone a dialogar entre nosotros”, afirma Juanita y agrega “Bogotá necesita escuchar más las voces de los jóvenes y esta es una ventana para que eso sea una realidad”.

La joven fue la encargada de coordinar el ejercicio de simulación, junto a Juan Diego Herrera, el otro Secretario General. Un estudiante del Colegio Nicolás Esguerra de 17 años que participa de Simonu desde hace cinco.

“Ser parte de la simulación me dio la oportunidad de sentirme involucrado e identificarme como estudiante, persona y ciudadano. Simonu también nos enseña a trabajar en equipo y a saber que si hacemos las cosas a través de la conversación podemos solucionarlo, y que la mirada de los jóvenes no es tan descabellada”, indicó Juan Diego.

A lo largo de los dos días, los estudiantes debatieron en simultánea, en 69 salones. Los 15 jóvenes que aceptaron el reto de relatar, desde su narrativa particular, contaron además con una sala de prensa para bajar el material de las entrevistas realizadas a los participantes. Radio, video, prensa, redes sociales y dos youtubers fueron las herramientas de las que se valieron, luego de una formación ardua y extensa.

Mientras tanto, en una de las comisiones, ‘Honduras’, un estudiante de grado décimo, pide la palabra y confiesa los problemas de seguridad que azotan a su nación, lo que dificulta el acceso a la educación por parte de sus niños, niñas y adolescentes. Tal como sucede en el ejercicio real de las Naciones Unidas, cada delegado representaba un país y debía pedir la palabra que le era dada por el Presidente de Comisión.

Para los casos de las comisiones especiales, las delegaciones eran los departamentos del país, con los estudiantes de quinto grado como protagonistas; y con la participación de los personeros de diferentes colegios, que para este año fue novedad, las delegaciones eran las localidades de Bogotá.

Por cada una de esas comisiones pasó algún reportero del equipo. En la de los personeros el ejercicio fue bastante nutrido porque, gracias al diálogo que se dio en los dos salones, cada uno con cerca de 30 adolescentes, ellos pudieron compartir diferentes experiencias, así como obstáculos a la hora de desarrollarlas y maneras de sortearlos.

Laura fue una de las youtubers. Para ella, “es muy importante aprender a comunicar y saber trasmitir”, por eso se valió del novedoso formato para hacer el cubrimiento. Junto a ella, Jazmín Acosta también se le midió al reto. Con selfiestick en mano, abordó a un grupo de estudiantes que departían en uno de los descansos al ritmo de un ukelele.

“Simonu más allá de ser algo muy formal también es juventud y alegría, un espacio para poder parchar”, relató la joven mientras grababa a los improvisados pero talentosos músicos.

Mañana 3 de octubre se hará el cierre oficial de Simonu Bogotá 2018 en el Palacio de los Deportes. Para esa fecha los estudiantes darán cuenta de las conclusiones del ejercicio y además plantearán propuestas concretas respecto a las mejores alternativas para hacer efectiva la ruta de acceso a la oferta de políticas públicas de juventud en la ciudad.

Porque una ciudad educadora es una Bogotá mejor para todos.

 

 


Publicación Original: EDUCACIÓNBOGOTA.EDU.CO


 

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